

Israel: Se convirtio en un Estado genocida
El Ataque al Hospital Nasser: Un Punto de Quiebre
El 25 de agosto de 2025, un ataque doble —conocido como "doble toque"— sacudió el Hospital Nasser, el principal centro médico del sur de Gaza. Según testimonios de trabajadores de salud, el primer misil impactó un edificio donde se encontraban periodistas transmitiendo en vivo, matando a cinco de ellos, entre ellos Hussam al-Masri (Reuters), Mohammad Salama (Al Jazeera), Mariam Abu Daqqa (freelance), Ahmed Abu Aziz y Moaz Abu Taha. Minutos después, un segundo misil golpeó mientras llegaban rescatistas, aumentando la cifra de víctimas a 20, incluidos niños que estaban siendo tratados por desnutrición severa causada por el bloqueo israelí. Médicos como Ahmed al-Farra describieron escenas de "caos y miedo", con pacientes heridos dejando rastros de sangre en los pasillos abarrotados.
Este no es un incidente aislado.
Organizaciones como la OMS han documentado 735 ataques a instalaciones de salud en Gaza desde octubre de 2023, con más de 900 muertes, incluyendo personal médico y pacientes. El ataque a Nasser, captado en transmisiones en vivo, expone una brutalidad que ha llevado a voces como la de la Relatora Especial de la ONU, Francesca Albanese, a exigir acción internacional para detener lo que llama "carnicería". La narrativa oficial israelí, que asegura que el ataque apuntó a objetivos militares dentro del hospital, choca con la falta de evidencia concreta y la recurrencia de estos incidentes, alimentando sospechas de una estrategia deliberada.
¿Genocidio en Marcha?
La acusación de que Israel se ha convertido en un estado genocida se basa en un patrón que va más allá del ataque a Nasser. Según cifras de las autoridades de salud de Gaza, al menos 62,744 palestinos han muerto desde octubre de 2023, con aproximadamente la mitad siendo mujeres y niños, un dato que la ONU considera confiable pese a las disputas de Israel. La declaración de hambruna en Gaza por parte de monitores internacionales, combinada con el bloqueo de alimentos y el bombardeo de zonas civiles, ha llevado a analistas como Yousef Munayyer a argumentar que estas condiciones están "calculadas para destruir físicamente al grupo palestino", un criterio clave de la Convención sobre el Genocidio.El asesinato de periodistas, como Mariam Abu Daqqa, quien documentó la muerte de niños desnutridos como Ro’a Mashi, refuerza la percepción de un intento de silenciar testigos. Con más de 270 periodistas muertos desde el inicio del conflicto, según Al Jazeera, y la prohibición de entrada a medios internacionales, se plantea la hipótesis de que Israel busca borrar evidencias de sus acciones.
El "doble toque" en Nasser, que mató a rescatistas y niños junto a los reporteros, sugiere una indiferencia calculada hacia la vida civil, un comportamiento que grupos como Al-Haq califican como "acto claro de genocidio".Críticas a la Narrativa EstablecidaSin embargo, la etiqueta de "estado genocida" merece un escrutinio. Israel sostiene que sus operaciones responden a la autodefensa contra Hamas, cuya incursión del 7 de octubre de 2023 dejó 1,139 muertos y 200 rehenes.
El ejército ha justificado ataques a hospitales alegando que sirven como centros de comando de Hamas, aunque estas afirmaciones rara vez se sustentan con pruebas verificables. La narrativa oficial podría ser una herramienta para legitimar una política de ocupación más amplia, pero también refleja una guerra asimétrica donde las bajas civiles son inevitables, aunque no necesariamente intencionales. La falta de acceso independiente a Gaza complica discernir la verdad, dejando espacio para que ambas partes manipulen la información.El apoyo incondicional de potencias como Estados Unidos, que ha vetado resoluciones de la ONU contra Israel, sugiere que la impunidad es un factor clave. Sin embargo, culpar exclusivamente a Israel ignora el rol de Hamas, cuya estrategia de operar desde zonas civiles ha sido documentada, aunque esto no exonera las acciones desproporcionadas del ejército israelí. La pregunta central es si las muertes masivas, incluida la de niños en Nasser, son colaterales inevitables o parte de un plan genocida, un debate que exige evidencia más allá de las emociones del momento.
La Respuesta Global y la Indiferencia
La condena internacional ha sido contundente pero ineficaz. España, Turquía y la CPJ han denunciado el ataque a Nasser como una violación del derecho humanitario, mientras la ONU exige un alto el fuego. Sin embargo, la falta de medidas vinculantes permite que los bombardeos continúen. La muerte de niños, como los tratados por desnutrición en Nasser, y de periodistas que arriesgaron sus vidas para mostrar la verdad, resalta una hipocresía global: mientras se habla de derechos humanos, las potencias occidentales evitan sanciones efectivas, priorizando alianzas estratégicas sobre principios éticos.
Conclusión
El ataque al Hospital Nasser el 25 de agosto de 2025, con sus 20 víctimas incluidas periodistas y niños, es un símbolo desgarrador de lo que muchos llaman el giro de Israel hacia un estado genocida. Las muertes acumuladas, el bloqueo que causa hambruna y la eliminación sistemática de testigos refuerzan esta acusación, pero la narrativa oficial israelí y la falta de acceso independiente plantean dudas que exigen un análisis más allá de las emociones. Lo que no se puede ignorar es el costo humano: niños muriendo de hambre, periodistas silenciados y un pueblo atrapado en un ciclo de violencia. Si el mundo no actúa, el legado de estas acciones podría definir a Israel no solo como un estado en guerra, sino como uno que ha abrazado la destrucción como política de estado. La pregunta que queda es cuánto más debe presenciarse antes de que la comunidad internacional deje de ser cómplice por omisión.