jueves 28 de agosto de 2025 - Edición Nº297

Nacionales | 25 ago 2025

Argentina

El Silencio de la Cancillería Argentina ante el Ataque Israelí al Hospital de Gaza

Una Omisión que Habla por Sí MismaA las 08:30 PM del 25 de agosto de 2025, el mundo sigue conmocionado por el ataque israelí al Hospital Nasser en Khan Younis, Gaza, ocurrido el mismo día, que dejó al menos 20 muertos, incluidos cinco periodistas y varios niños. Sin embargo, en Argentina, la Cancillería, bajo la dirección de Gerardo Werthein en el gobierno de Javier Milei, ha mantenido un silencio ensordecedor que contrasta con las condenas previas a otros incidentes similares.


El Silencio de la Cancillería Argentina ante el Ataque Israelí al Hospital de Gaza:

Esta omisión no solo genera preguntas sobre la coherencia diplomática del país, sino que también pone en tela de juicio la postura oficial frente a un evento que muchos califican como una violación flagrante del derecho internacional humanitario. Este artículo explora las implicaciones de este silencio, el contexto histórico de la política exterior argentina y las posibles motivaciones detrás de esta inacción.

El Ataque al Hospital Nasser: Un Crimen que Exige Respuesta

El bombardeo del Hospital Nasser, captado en transmisiones en vivo, mostró un "doble toque" devastador: el primer misil mató a periodistas como Hussam al-Masri (Reuters) y Mariam Abu Daqqa, mientras el segundo impactó a rescatistas y niños desnutridos en tratamiento. Este ataque, en un contexto donde más de 62,744 palestinos han muerto desde octubre de 2023 según estimaciones de Gaza, ha sido denunciado por la ONU y organizaciones como Al-Haq como un posible acto genocida. La falta de refugios seguros y la recurrencia de ataques a centros médicos —735 desde 2023, según la OMS— refuerzan la percepción de una estrategia deliberada contra la población civil .En este escenario, la ausencia de una declaración oficial de la Cancillería argentina resulta llamativa. Históricamente, el país ha reaccionado ante incidentes similares, como el ataque al Hospital Al-Ahli Arab en octubre de 2023, donde condenó "la muerte de cientos" y ofreció ayuda humanitaria, o el bombardeo a la Iglesia de la Sagrada Familia en julio de 2025, expresando "seria preocupación" por el cura argentino Gabriel Romanelli.

La falta de respuesta al ataque de Nasser rompe con este patrón, sugiriendo una desviación en la política exterior que merece escrutinio.

Un Silencio que Refleja Prioridades Políticas

El silencio de la Cancillería podría estar vinculado a la alineación incondicional del gobierno de Milei con Israel, un enfoque que marcó su primera visita internacional en febrero de 2024 y su respaldo al "derecho a la legítima defensa" de Israel desde el inicio del conflicto con Hamas. Esta postura, que contrasta con críticas ocasionales a acciones específicas bajo presión internacional, como el caso Romanelli, parece haber prevalecido en este caso, posiblemente para evitar tensiones con un aliado estratégico. Sin embargo, esta decisión plantea dudas sobre la independencia diplomática de Argentina y su compromiso con los principios de derechos humanos que ha defendido en otros contextos.La ausencia de condena también podría estar influida por el clima político interno, con las elecciones legislativas de octubre de 2025 a la vuelta de la esquina.

Milei, enfrentado a escándalos como el audio de Spagnuolo y acusaciones de corrupción, podría estar evitando un enfrentamiento con sectores proisraelíes de su base, incluyendo la comunidad judía argentina, que históricamente ha influido en la política exterior. Este cálculo político, si existe, sacrifica la coherencia ética por la conveniencia electoral, un movimiento que podría alienar a quienes exigen una postura más equilibrada.Críticas a la Narrativa Oficial y la Hipocresía InternacionalEl silencio argentino no ocurre en un vacío.

La respuesta global ha sido desigual:

Mientras España y Turquía condenan el ataque, potencias como Estados Unidos y Reino Unido evitan sanciones, priorizando alianzas estratégicas. La narrativa israelí, que alega objetivos militares dentro del hospital sin pruebas verificables, ha sido cuestionada por su recurrencia y falta de transparencia, pero sigue siendo aceptada por muchos gobiernos occidentales. El mutismo de la Cancillería argentina se alinea con esta tendencia, sugiriendo que el respeto al derecho internacional humanitario puede ser selectivo cuando los intereses geopolíticos están en juego.Este enfoque selectivo es particularmente hipócrita considerando que Argentina ha condenado ataques similares en el pasado, como los de 2023 contra hospitales y refugios de la ONU.

La falta de reacción al caso Nasser, donde murieron niños y periodistas —testigos clave de la crisis—, podría interpretarse como una complicidad tácita, especialmente cuando el país ha ofrecido ayuda humanitaria en otros conflictos. La pregunta que surge es si este silencio protege a Israel o simplemente refleja la parálisis de un gobierno dividido por sus propias crisis internas.Implicaciones y Reacciones Sociales

La omisión de la Cancillería ha generado indignación en sectores de la sociedad argentina, particularmente entre activistas por los derechos humanos y comunidades palestinas locales. En redes sociales, hashtags como #SilencioCancilleria y #GazaNoSeCalla reflejan el malestar, con críticas que acusan al gobierno de doble estándar y de abandonar su tradición de solidaridad con los pueblos oprimidos. Organizaciones como el Centro de Estudios de Derechos Humanos de la UBA han exigido una declaración formal, argumentando que el silencio legitima la violencia contra civiles.

Por otro lado, el gobierno podría argumentar que está evaluando la situación para evitar una condena apresurada, como ocurrió en 2023 cuando Israel repudió un comunicado argentino por considerar sesgado. Sin embargo, esta cautela parece insuficiente frente a la magnitud del ataque y la evidencia visual disponible, lo que refuerza la percepción de una política exterior subordinada a presiones externas

Conclusión

El silencio de la Cancillería argentina ante el ataque israelí al Hospital Nasser el 25 de agosto de 2025 es un gesto que habla más que las palabras que no se pronuncian. En un contexto donde murieron periodistas y niños, y donde la comunidad internacional debate si Israel ha cruzado hacia un estado genocida, esta omisión pone en duda la coherencia ética y la independencia diplomática del gobierno de Milei. Si bien las motivaciones podrían incluir cálculos políticos y alianzas estratégicas, el resultado es una Argentina que se aleja de su historial de condena a violaciones humanitarias, dejando a las víctimas de Gaza sin voz en su nombre. Este silencio no solo mancha la reputación del país, sino que invita a preguntarse qué precio está dispuesto a pagar por mantener su alineación con Israel en un momento donde la humanidad exige respuestas claras.

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