

Argentina, Ecuador y Paraguay han designado al Cártel de los Soles como grupo terrorista en los últimos días, siguiendo la iniciativa de Estados Unidos, que lo clasificó como tal en julio. Esta oleada de designaciones refleja una creciente coordinación internacional contra la organización criminal venezolana, vinculada al régimen de Nicolás Maduro y acusada de narcotráfico y apoyo a grupos como Tren de Aragua y el Cártel de Sinaloa. Sin embargo, la narrativa oficial, impulsada por Washington y respaldada por estos países, debe ser analizada con cautela, ya que la falta de evidencia pública sólida y las contradicciones —como la negación de Gustavo Petro en Colombia— sugieren que podría estar motivada por agendas geopolíticas más que por pruebas irrefutables. La designación permite sanciones financieras y restricciones operativas, pero su impacto real y la veracidad de las acusaciones siguen siendo objeto de debate.