

Estas acusaciones, lanzadas en el contexto de críticas más amplias hacia Milei y su hermana Karina, vinculada al escándalo de coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), han generado un impacto inmediato, oscilando entre indignación y escepticismo.Carrió, conocida por sus posturas polémicas, no presentó pruebas concretas ni especificó fuentes que sustenten esta grave imputación, lo que ha llevado a que muchos analistas y opositores la consideren una estrategia política para desestabilizar al gobierno en un año electoral clave, con las legislativas de octubre a la vuelta de la esquina. La falta de respaldo documental o judicial convierte la declaración en una afirmación explosiva pero no verificable por ahora, abriendo la puerta a interpretaciones de campaña sucia o revancha personal, especialmente dado su historial de enfrentamientos con Milei.El gobierno no ha respondido oficialmente hasta el momento, pero la declaración coincide con otros escándalos, como los contratos de Suizo Argentina con el Ministerio de Defensa y las tensiones internas, lo que podría amplificar su efecto. La sociedad y los medios están a la espera de una reacción formal, mientras las redes sociales se incendian con opiniones divididas, desde quienes exigen una investigación hasta quienes lo ven como un ataque infundado. Esta grave declaración de Carrió, sin sustento inmediato, plantea un desafío ético y político, dejando en suspenso su impacto real hasta que se aporten evidencias o se inicie un proceso legal.