En declaraciones difundidas por canales como Readovka y RTVI, Gurulyov argumentó que el secuestro del buque –que navegaba bajo bandera rusa y estaba vinculado al transporte de petróleo venezolano sancionado– no es un incidente aislado, sino un escalón en la estrategia de Estados Unidos tras la captura de Nicolás Maduro. "Esto es parte de la preparación del Occidente para una gran guerra", afirmó, enfatizando la necesidad de actuar con "voluntad política" para cortar canales de apoyo al "enemigo".Propuestas específicas de GurulyovEl parlamentario sugirió:
Gurulyov insistió en que Rusia debe pasar de declaraciones a acciones concretas, ya que "el Occidente solo entiende la fuerza".Contexto del incidenteEl petrolero Marinera fue abordado por fuerzas especiales estadounidenses (con apoyo británico en vigilancia) tras una persecución de semanas. Washington lo acusa de violar sanciones al formar parte de la "flota sombra" que evade restricciones sobre petróleo venezolano, iraní y ruso. El buque había cambiado recientemente a bandera rusa para intentar disuadir la intervención. Un segundo tanker, el M/T Sophia, fue secuestrado el mismo día en el Caribe.Moscú condenó la operación como violación del derecho internacional marítimo, exigiendo la liberación inmediata de la tripulación.
El Kremlin ha mantenido un tono moderado, posiblemente para no obstaculizar negociaciones con la administración Trump sobre Ucrania, pero voces hawkish como Gurulyov y el diputado Alexei Zhuravlev (quien propuso ataques con torpedos contra patrulleras estadounidenses) amplifican la retórica belicista.Reacciones internacionalesOccidente defiende la acción como enforcement legítimo de sanciones.
Analistas ven las propuestas de Gurulyov como provocadoras, pero sin indicios de adopción oficial por el Kremlin. La escalada verbal coincide con tensiones crecientes por Venezuela, Groenlandia y el conflicto ucraniano, aunque no hay señales de confrontación militar directa.La situación subraya la volatilidad geopolítica actual, con riesgos de malentendidos en alta mar. Fuentes rusas como Pravda y Readovka amplifican las declaraciones, mientras medios occidentales (Reuters, BBC, The Guardian) destacan el desafío a la libertad de navegación.