La donación, revelada inicialmente en 2017 por la Comisión Federal de Elecciones (FEC) de EE.UU. y recordada en reportajes recientes de Associated Press (AP), Fortune y NBC News, se realizó el 22 de diciembre de 2016, justo antes de la toma de posesión de Trump el 20 de enero de 2017.
Citgo, con sede en Houston y propietaria de refinerías y estaciones de servicio en EE.UU., era entonces una fuente clave de ingresos para PDVSA, pese a estar hipotecada como garantía de préstamos (incluyendo uno con la rusa Rosneft). La suma igualaba donaciones de gigantes corporativos como JP Morgan Chase o Exxon, y superaba contribuciones de empresas como Pepsi o Walmart.
El contexto:
Una apuesta pragmática en tiempos de crisisVenezuela enfrentaba hiperinflación, escasez de alimentos y medicinas, y un colapso económico agravado por sanciones iniciales. Rodríguez, educada en Reino Unido y Francia, vio en Trump –un "outsider" político– una oportunidad para abrir canales comerciales y atraer inversiones estadounidenses en el sector petrolero.La estrategia incluyó contratar a Corey Lewandowski, exjefe de campaña de Trump, como lobista para Citgo, y buscar reuniones con republicanos en el Congreso y ejecutivos de Exxon. El objetivo: reactivar la industria petrolera venezolana y mitigar la hostilidad esperada de Washington.
Sin embargo, el "encanto ofensivo" falló. Semanas después de la inauguración, influido por el senador Marco Rubio, Trump endureció su postura contra Maduro, enfocándose en restaurar la democracia y imponiendo sanciones progresivas que aislaron al régimen.Legalidad y controversiasLa donación fue legal, ya que comités inaugurales pueden aceptar contribuciones corporativas (a diferencia de campañas electorales, prohibidas para extranjeros). Sin embargo, generó críticas en 2017 por provenir de un gobierno acusado de corrupción y violaciones a derechos humanos, mientras venezolanos sufrían hambruna.
En 2021, la FEC investigó una queja por posible violación a la prohibición de donaciones extranjeras (Citgo como subsidiaria de entidad estatal), pero el caso se estancó en empate partidista.Relevancia actualCon Rodríguez ahora al mando interino y negociando con Trump acceso al petróleo venezolano (redirigido de China a EE.UU.), este episodio resalta su pragmatismo político.
Analistas como Elliott Abrams (exenviado de Trump) señalan que sus contactos tempranos la posicionaron favorablemente en círculos estadounidenses, facilitando el reconocimiento actual de Washington.Este capítulo olvidado ilustra las ironías geopolíticas: un régimen socialista financiando la celebración de un presidente "anti-socialista", en un intento fallido que hoy, paradójicamente, podría beneficiar a Rodríguez en la transición venezolana. La historia completa, basada en documentos de la FEC y reportajes de AP, subraya cómo la diplomacia petrolera ha moldeado las relaciones Venezuela-EE.UU. durante décadas.