domingo 11 de enero de 2026 - Edición Nº433

OSINT | 9 ene 2026

Argentina

El ARA San Juan detectó un submarino nuclear en julio de 2017: Los hechos revelados por documentos secretos

El submarino ARA San Juan de la Armada Argentina registró, los días 9 y 10 de julio de 2017, contactos con un posible submarino nuclear extranjero, presuntamente británico, durante una misión de patrulla en el Mar Argentino, a la altura de Puerto Deseado (Santa Cruz) y a unas 250 millas náuticas de la costa. Este episodio, revelado por documentos secretos en 2018, ha resurgido en debates sobre la seguridad marítima y las tensiones en el Atlántico Sur.


Según un informe confidencial del "Anexo 04" titulado “Informe de actividades Submarino ARA San Juan”, firmado por el capitán de fragata Pedro Martín Fernández (comandante en la misión fatal de noviembre 2017):

  • El 9 de julio a las 19:48, el San Juan detectó "por audio el rumor sonar de un posible submarino nuclear". El contacto inicial fue por registrador pasivo una hora antes, lo que indica que ambos submarinos se acercaron progresivamente.
  • La tripulación recibió orden de "disminuir ruidos al máximo" y grabar el sonido. Los tres sonaristas coincidieron en clasificarlo como "nuclear". Se obtuvieron grabaciones de 10, 6 y 2 minutos, elevadas a superiores.
  • El 10 de julio a las 03:45, se detectó nuevamente: el submarino extranjero "maniobraba en apuntamiento" al San Juan, con "rápida variación de marcación" bien registrada. Se grabó 4 minutos más.

La misión era de vigilancia contra pesca ilegal, pero los contactos ocurrieron en zona económica exclusiva argentina o adyacencias. Fuentes navales sugirieron que el submarino extranjero podría vigilar áreas de interés británico (como rutas a Malvinas), aunque Reino Unido nunca confirmó.

Este incidente fue la penúltima patrulla del San Juan antes de su desaparición el 15 de noviembre 2017 (con 44 tripulantes). La Comisión Bicameral Investigadora (2019) descartó ataque extranjero en el hundimiento (causado por incendio en baterías e implosión), pero el episodio de julio resalta vulnerabilidades en control marítimo.

Documentos como los publicados por Infobae en 2018 destacan que el San Juan operaba con limitaciones (profundidad máxima 100 metros por mantenimiento pendiente), pero cumplía tareas de soberanía. El acercamiento mutuo (de pasivo a activo) implica maniobras de seguimiento o evasión típicas en operaciones submarinas.A años de la tragedia, este caso recuerda la importancia de capacidades submarinas para Argentina en un Atlántico Sur estratégico. La Armada mantiene silencio oficial, pero expertos coinciden: fue un contacto real, clasificado como nuclear por firma sonora característica.

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