En su intervención, transmitida por la televisión estatal IRIB, Jamenei enfatizó que "los enemigos, encabezados por el arrogante régimen estadounidense, calculan mal la fuerza y la unidad del pueblo iraní". Afirmó que las protestas actuales, que han dejado decenas de muertos y miles de arrestos, son manipuladas por "agentes extranjeros" y "vándalos" que buscan complacer al presidente Donald Trump, pero que Irán "no retrocederá" ante presiones externas.
El líder supremo, de 86 años, comparó la situación con conflictos pasados, recordando que EE.UU. tiene "las manos manchadas con la sangre de miles de iraníes" por su apoyo a Israel en la guerra de junio de 2025 y bombardeos a instalaciones nucleares. "Trump y sus aliados creen que pueden repetir en Irán lo que hicieron en Venezuela, pero están profundamente equivocados en sus cálculos", añadió, refiriéndose a la captura de Nicolás Maduro como un precedente que no se replicará en Teherán.Jamenei llamó a la unidad nacional y a las fuerzas de seguridad a actuar con firmeza contra "alborotadores", diferenciando entre manifestantes legítimos y "saboteadores" pagados por extranjeros.
Su discurso, ante una multitud que coreaba "Muerte a América", busca consolidar el apoyo de la base dura del régimen mientras las protestas –impulsadas por la crisis económica, inflación y sanciones– se extienden por ciudades como Teherán, Mashhad y Kermanshah.Analistas internacionales ven estas declaraciones como una respuesta defensiva ante temores de que la administración Trump, fortalecida por el éxito en Venezuela, intensifique la presión sobre Irán, incluyendo posibles acciones contra su programa nuclear o apoyo a disidentes. Fuentes diplomáticas indican que Jamenei ha limitado apariciones públicas por seguridad, y hay reportes de planes de contingencia para su protección.La escalada verbal coincide con un blackout de internet en Irán y condenas mutuas:
Trump ha advertido contra represión violenta, mientras Teherán acusa a Washington de orquestar el caos. La situación permanece tensa, con riesgos de mayor inestabilidad regional en un 2026 marcado por volatilidad energética y confrontaciones geopolíticas