.La declaración, que circula ampliamente en redes y medios estatales chinos, llega en un momento crítico: las manifestaciones en Irán (iniciadas a fines de diciembre de 2025 por crisis económica y agravadas por demandas políticas) han dejado decenas de muertos y miles de detenidos, mientras el Líder Supremo Alí Jamenei acusa directamente a Washington y Tel Aviv de orquestar el descontento.
El presidente estadounidense Donald Trump ha advertido que EE.UU. intervendrá si la represión se vuelve letal, evocando la reciente operación en Venezuela.China, principal comprador de petróleo iraní (a pesar de sanciones) y socio estratégico clave desde el acuerdo de cooperación integral de 25 años firmado en 2021, ve en Teherán un pilar esencial de su estrategia para contrarrestar la hegemonía estadounidense en Medio Oriente. Pekín ha mantenido una postura consistente: condena cualquier "interferencia externa" y defiende la soberanía iraní como principio innegociable.
Contenido del apoyo ofrecido
Aunque no hay un comunicado oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores chino con las palabras exactas que circulan en redes, la oferta incluye:
Esta postura refuerza el "eje autoritario" (China-Rusia-Irán) y responde a la percepción de que la administración Trump, fortalecida por el éxito en Venezuela, busca repetir la fórmula en otros "ejes de resistencia".Reacciones y riesgos
La situación es altamente volátil:
mientras las protestas continúan (con apagones de internet y bloqueos en ciudades clave), el apoyo chino podría estabilizar el régimen a corto plazo, pero también intensificar la confrontación con Occidente. Pekín apuesta por una Irán fuerte como contrapeso geopolítico, y esta advertencia deja claro que no permitirá que Teherán caiga sin consecuencias.La crisis iraní, combinada con la reciente intervención en Venezuela y las tensiones en el Ártico, marca un 2026 de alta confrontación entre bloques, donde China emerge como garante activo de sus aliados estratégicos.