Los sistemas entregados incluyen variantes avanzadas del HQ-9B (exportado como FD-2000B), un sistema de largo alcance comparable al ruso S-300 o al estadounidense Patriot, capaz de interceptar aviones, drones, misiles de crucero y balísticos a distancias de hasta 300 km. Las entregas comenzaron semanas después del cese al fuego de facto del 24 de junio de 2025, en un momento en que Irán buscaba reemplazar rápidamente los S-300 y otros activos destruidos por la superioridad aérea israelí.
El trueque petróleo-por-armas:
Un mecanismo consolidadoEl acuerdo es un barter clásico para evadir sanciones estadounidenses: Irán envía crudo a través de la "flota oscura" (tanqueros sin transpondedores o con documentación falsa), y China proporciona tecnología militar sin transacciones financieras directas. Reportes de Iran International (octubre 2025) y Dryad Global (noviembre 2025) detallan que negociaciones entre el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (IRGC) y entidades chinas como Haokun Energy vincularon explícitamente envíos de petróleo a suministros de misiles HQ-9, componentes para drones y propelentes sólidos.
China ha negado oficialmente transferencias de armas (embajada en Israel rechazó reportes en julio 2025), pero analistas destacan que Pekín ve en Irán un socio estratégico clave para expandir su influencia en Oriente Medio y contrarrestar a EE.UU. La cooperación se intensificó tras la frustración iraní con Rusia (retrasos en S-400 y Su-35), convirtiendo a China en proveedor alternativo.
Implicaciones estratégicas y riesgos
Aunque no hay confirmaciones de nuevas entregas en enero 2026 (las reportadas datan de julio-noviembre 2025), la dinámica persiste en un contexto de protestas internas en Irán y amenazas de intervención estadounidense. El trueque petróleo-por-misiles consolida la alianza Pekín-Teherán como pilar del "eje de resistencia" contra Occidente, en un 2026 marcado por volatilidad energética y confrontaciones geopolíticas. Fuentes como Middle East Eye, Army Recognition y Dryad Global continúan monitoreando; China mantiene ambigüedad estratégica, negando exportaciones directas mientras profundiza la cooperación.