El despliegue británico, anunciado por la Royal Navy el 2 de enero y en ejecución desde principios de mes, opera desde Camp Viking (cerca de Øverbygd, al sur de Tromsø, Noruega), un hub permanente establecido en 2023. Los Royal Marines, especialistas en guerra extrema en frío y montaña, llegarán acompañados de vehículos todo terreno y helicópteros de la Commando Helicopter Force (Wildcats y Merlins), desplegados en la base aérea noruega de Bardufoss para la Operación Clockwork (entrenamiento anual en condiciones árticas).
El acuerdo Lunna House (firmado en diciembre 2025 entre Reino Unido y Noruega) expande el compromiso británico más allá de los despliegues invernales anuales tradicionales: ahora los comandos operarán todo el año en el norte de Noruega, colaborando estrechamente con fuerzas noruegas y marines neerlandeses. El punto culminante será la participación en el Ejercicio Cold Response 2026, el mayor ejercicio militar de Noruega este año, que demostrará la unidad de la OTAN y su capacidad para disuadir amenazas en el Alto Norte (High North), incluyendo operaciones en fiordos y montañas.
Intensificación de la postura OTAN en el ÁrticoEn una reunión a puerta cerrada de embajadores de la OTAN en Bruselas el 8 de enero, los aliados acordaron reforzar la presencia en la región. Según reportes de POLITICO y diplomáticos anónimos, se discutieron opciones como:
La iniciativa busca abordar preocupaciones compartidas por amenazas rusas (expansión militar en el Ártico) y chinas (interés creciente en rutas y recursos), pero también responde indirectamente a las declaraciones de Trump sobre Groenlandia. Líderes europeos (incluyendo a la primera ministra danesa Mette Frederiksen) han insistido en que cualquier acción militar estadounidense contra Groenlandia destruiría la OTAN, y ven el refuerzo colectivo como forma de "apaciguar" las demandas de seguridad de Washington sin ceder soberanía.La declaración conjunta de líderes europeos (Francia, Alemania, Italia, Polonia, España, Reino Unido y Dinamarca) del 6 de enero reafirmó que "Groenlandia pertenece a su pueblo" y que la seguridad ártica debe lograrse colectivamente con la OTAN, incluyendo a EE.UU., respetando el derecho internacional.Este despliegue británico y la intensificación OTAN subrayan la prioridad estratégica del Ártico en 2026: disuasión ante Rusia y China, mientras se gestionan tensiones internas en la Alianza por las posturas impredecibles de Trump. La situación permanece fluida, con posibles más anuncios en los próximos meses.