En medio de la emergencia ambiental, surgen denuncias insistentes que apuntan a soldados israelíes —muchos de ellos jóvenes en "viaje de post-servicio militar"— como responsables de iniciar los incendios de manera intencional. Testimonios de vecinos y videos virales en redes sociales muestran a personas identificadas como israelíes encendiendo fogatas en áreas prohibidas, lejos de guardaparques y en zonas de alto riesgo. Un vecino de la zona declaró haber visto a "tres personas" prendiendo fuego en el Cañadón Las Arenas, y circulan imágenes de fogatas no controladas en parques nacionales.Estas acusaciones reviven la vieja teoría del Plan Andinia, una narrativa conspirativa que alega un supuesto proyecto sionista para apoderarse de la Patagonia argentina y chilena, ya sea como "segundo Israel" o para explotar recursos. Aunque historiadores y organizaciones como la Organización Sionista Argentina (OSA) y la DAIA la descartan como propaganda antisemita sin evidencia, el contexto actual alimenta las sospechas:
Figuras públicas como la locutora Marcela Feudale afirmaron tener "fuentes" que señalan a "dos israelíes" como causantes, generando polémica. El presidente Javier Milei salió a cruzarla, calificándola de parte de "la Argentina oscura" y compartiendo mensajes que rechazan las acusaciones por fomentar estigmas antijudíos. El exjefe del Ejército César Milani y otros opositores también aludieron a un "estado extranjero" señalado por lugareños.Mientras el gobierno provincial y nacional despliegan brigadistas (incluyendo refuerzos de Córdoba y otros distritos), las denuncias en redes y medios alternativos insisten: "Estamos rodeados de sionistas israelíes", con videos de turistas dejando basura o actuando sin supervisión. Organizaciones judías argentinas condenan estas versiones como irresponsables y peligrosas, recordando que no hay denuncia judicial ni prueba oficial que vincule a turistas israelíes con los fuegos.
La intencionalidad está confirmada en varios focos, pero las causas siguen bajo investigación. ¿Negligencia turística, intereses económicos o algo más oscuro? Mientras el fuego avanza y la Patagonia sufre, las teorías circulan sin control, en un escenario donde la soberanía territorial y la protección ambiental se entrecruzan con tensiones geopolíticas globales.El sur argentino necesita respuestas concretas, no especulaciones. Pero mientras las llamas no se apagan, las sospechas tampoco.