Por: Red Castrense
Las declaraciones responden directamente a las recientes amenazas del presidente estadounidense Donald Trump contra La Habana, quien advirtió que Cuba ya no recibiría petróleo ni apoyo financiero de Venezuela —tras la captura de Nicolás Maduro— y exigió a la isla "hacer un trato" o enfrentar mayor aislamiento. Trump ha intensificado su retórica contra regímenes alineados con Caracas, incluyendo amenazas implícitas de acciones más duras si no se alinean con Washington.
Mao Ning fue explícita: "Instamos nuevamente a Estados Unidos a cesar de inmediato su bloqueo, sanciones y cualquier forma de coerción contra Cuba, y a actuar de manera que contribuya a la paz y la estabilidad regionales". La funcionaria calificó las medidas unilaterales de Washington como interferencia inaceptable y subrayó que Pekín defiende la soberanía cubana como principio innegociable.Este posicionamiento no es aislado. China mantiene una alianza estratégica con Cuba desde hace décadas, con inversiones en infraestructura, biotecnología y comercio, y ha sido uno de los principales aliados en la ONU para condenar el embargo estadounidense (conocido como "bloqueo" en La Habana).
La declaración llega en un momento delicado: tras la "Operación Resolución Absoluta" en Venezuela, Trump ha extendido su política de "América Primero" a otros aliados de Caracas, como Cuba, Nicaragua e Irán, cortando flujos energéticos y financieros que sustentan sus economías.El respaldo chino se interpreta como un mensaje claro a Washington: Pekín no abandonará a sus socios en la región ante la presión unilateral. Fuentes diplomáticas indican que China podría intensificar su cooperación económica con La Habana para mitigar el impacto de las sanciones, aunque no se anunciaron compromisos financieros específicos en esta rueda de prensa.Cuba, por su parte, ha respondido con moderación.
El presidente Miguel Díaz-Canel reiteró en redes su disposición a un diálogo "serio y responsable" con EE.UU. basado en respeto mutuo, igualdad y no injerencia, pero insistió en que el bloqueo nada tiene que ver con temas migratorios y es una política "desastrosa" que afecta al pueblo cubano.Mientras Trump endurece su postura en el hemisferio, China emerge como contrapeso diplomático y económico. La frase de Mao Ning —"China apoya firmemente a Cuba"— resume una línea roja en la geopolítica actual: el eje Pekín-La Habana resiste, y exige el fin del bloqueo para cualquier normalización regional. El tablero latinoamericano se complica, con soberanía, energía y alianzas globales en juego.