jueves 15 de enero de 2026 - Edición Nº437

Internacionales | 14 ene 2026

Mundo en Guerra

Dmitry Medvedev: "Los 55.000 Residentes de Groenlandia Podrían Votar para Unirse a Rusia, y Entonces Todo Habría Terminado"

El vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, Dmitry Medvedev —ex presidente y ex primer ministro ruso—, lanzó una provocación sarcástica este lunes que escaló aún más la tensión geopolítica en torno a Groenlandia. En una publicación en la plataforma rusa Max (y citada por agencias como TASS e Interfax), Medvedev ironizó sobre la obsesión del presidente estadounidense Donald Trump por adquirir la isla ártica: "Trump necesita darse prisa. Según información no verificada, en unos días podría celebrarse un referéndum repentino en el que todos los 55.000 residentes de Groenlandia podrían votar para unirse a Rusia. ¡Y entonces todo habría terminado!".


El comentario, enmarcado como burla, responde directamente a las demandas de Trump de que la OTAN obligue a Dinamarca a expulsar supuestas presencias rusas y chinas de Groenlandia. Trump ha insistido en que la isla es "vital para la seguridad nacional" de EE.UU., alegando (sin evidencia confirmada por inteligencia danesa o europea) que está "rodeada de destructores y submarinos rusos y chinos". Medvedev contrapuso la narrativa estadounidense con un escenario hipotético: si los groenlandeses optan democráticamente por Rusia, "eso sería todo" para las ambiciones de Washington.

La declaración de Medvedev no es aislada. En publicaciones posteriores en X (Twitter), el funcionario ruso se mofó de la respuesta europea —especialmente francesa— ante las amenazas de Trump, afirmando que Dinamarca "se cagará en los pantalones y entregará Groenlandia" sin resistencia real, calificándolo de "precedente excelente para Europa". Estas frases crudas refuerzan la percepción rusa de que la OTAN y la UE carecen de músculo para defender la soberanía danesa frente a la presión estadounidense.

Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca con apenas 56.000 habitantes (cifra aproximada a los 55.000 mencionados), ha rechazado categóricamente cualquier anexión. Líderes locales insisten en que su futuro lo deciden ellos mismos, no potencias externas, y han enfatizado su deseo de mayor autonomía o independencia plena dentro del Reino de Dinamarca, no de unirse a Rusia ni a EE.UU. La primera ministra danesa Mette Frederiksen ha advertido que cualquier acción militar estadounidense contra un aliado de la OTAN equivaldría al "fin de la alianza", y los países nórdicos reafirmaron el 6 de enero: "Groenlandia no está sola; los asuntos de Dinamarca y Groenlandia los deciden ellos solos".

El sarcasmo de Medvedev llega en un momento delicado: Trump prepara reuniones con enviados daneses y groenlandeses, mientras Rusia y China observan con interés la fractura transatlántica. Pekín ha descartado las acusaciones de Trump como "excusas" para expansión territorial, y Moscú usa la ironía para exponer lo que ve como hipocresía occidental en el Ártico —región rica en recursos críticos, rutas marítimas y bases estratégicas.Analistas ven en las palabras de Medvedev una táctica clásica del Kremlin: ridiculizar al adversario, sembrar dudas sobre la unidad OTAN y desviar atención de la propia actividad rusa en el Ártico (donde Moscú ha reforzado bases y flota).

No hay indicios reales de un referéndum pro-ruso en Groenlandia —la población es mayoritariamente inuit y pro-danesa—, pero el comentario amplifica el caos: Trump presiona por adquisición, Dinamarca resiste, Europa cierra filas y Rusia se ríe desde Moscú.El Ártico se convierte en el nuevo tablero de ajedrez de las grandes potencias. Mientras Trump exige control, Medvedev sugiere un "referéndum sorpresa" que lo resolvería todo... a favor de Rusia. La soberanía de Groenlandia pende de un hilo helado, y cualquier paso en falso podría romper la OTAN o encender un conflicto mayor. El tiempo dirá si esto es solo retórica o el preludio de algo más grave.

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