La portavoz del Ministerio, María Zajárova, fue explícita: "Las amenazas de nuevos ataques militares contra el territorio de la República Islámica vertidas por Washington son categóricamente inadmisibles". Añadió que quienes planeen usar los "disturbios instigados desde el exterior" como pretexto para una intervención militar deben ser conscientes de las "funestas consecuencias" que desatarían, incluyendo una desestabilización radical de la región y riesgos para la paz mundial.El mensaje del Kremlin se enmarca en un contexto de alta tensión:
Trump ha reiterado que "la ayuda está en camino" para los manifestantes iraníes, ha amenazado con "opciones muy fuertes" si el régimen ejecuta detenidos, y ha impuesto aranceles del 25% a países que hagan negocios con Teherán. Fuentes estadounidenses citadas por Reuters indican que el Pentágono presentó a Trump opciones de ataque, incluyendo objetivos nucleares y de misiles balísticos, aunque un ciberataque parece más probable a corto plazo. Trump canceló reuniones con funcionarios iraníes y urgió a ciudadanos estadounidenses a abandonar Irán.Rusia, principal aliado estratégico de Teherán —con acuerdos en drones, misiles y cooperación militar—, denuncia una "interferencia externa subversiva" en los asuntos internos iraníes y acusa a Occidente de explotar las protestas (que han dejado miles de muertos según ONGs) para justificar una agresión.
El ministro de Exteriores Serguéi Lavrov complementó el mensaje al afirmar que EE.UU. está "destrozando el sistema internacional" con acciones como la captura de Nicolás Maduro en Venezuela y las amenazas a Irán, violando el derecho internacional.El comunicado ruso no menciona explícitamente intervención directa de Moscú, pero subraya la necesidad de preservar los acuerdos bilaterales con Irán y advierte contra cualquier potencia que intente cambiar la dinámica regional por la fuerza. Analistas interpretan esto como una línea roja: un ataque estadounidense podría desencadenar una escalada impredecible, involucrando proxies iraníes, misiles balísticos y posiblemente una respuesta asimétrica que afecte bases estadounidenses en la región.
Mientras las protestas continúan en las 31 provincias iraníes —con reportes de represión violenta y detenciones masivas—, el régimen de Teherán ha respondido que cualquier agresión será contestada con "fuerza total". El viceministro Serguéi Riabkov advirtió que una intervención desataría "caos mundial". China, otro aliado clave, ha mantenido un perfil bajo pero respalda la soberanía iraní.El tablero se complica: Trump endurece su línea "América Primero" con amenazas directas, Rusia cierra filas con su socio estratégico, y Oriente Medio camina al borde de una nueva crisis. Cualquier "error monumental" podría tener repercusiones globales impredecibles, desde disrupciones energéticas hasta una confrontación mayor entre potencias. Moscú ha trazado su advertencia: el costo de atacar Irán sería desastroso... para todos.