jueves 15 de enero de 2026 - Edición Nº437

Internacionales | 15 ene 2026

Mundo en Guerra

Arabia Saudita Informa Formalmente a Washington: No Permitirá que Aviones Militares de EE.UU. Usen su Espacio Aéreo para Ataques contra Irán

04:12 |En un giro diplomático que complica las opciones militares de Estados Unidos en la crisis iraní, Arabia Saudita ha comunicado formalmente a Washington que no permitirá el uso de su espacio aéreo ni de su territorio para ningún ataque contra Irán. La decisión, confirmada por fuentes cercanas al gobierno saudí y reportada por AFP, Al Arabiya, The Wall Street Journal y otros medios internacionales, llega en medio de las amenazas del presidente Donald Trump de intervenir militarmente si el régimen de Teherán ejecuta manifestantes o intensifica la represión contra las protestas masivas que sacuden el país desde fines de diciembre de 2025.


Dos fuentes próximas al ejército y al gobierno saudí declararon a AFP que Riad transmitió directamente a Teherán el mensaje: "Arabia Saudita no participará en ninguna acción militar contra Irán y su territorio ni su espacio aéreo serán utilizados para ese propósito". Esta posición se extiende a una negativa explícita a conceder derechos de sobrevuelo (overflight rights) a aviones militares estadounidenses —incluyendo bombarderos B-2, B-52 o cazas F-35— que podrían necesitar rutas a través del Golfo Pérsico para alcanzar objetivos iraníes.

El comunicado saudí se enmarca en una estrategia de desescalada regional: Riad teme que una intervención estadounidense desestabilice el Golfo, provoque represalias iraníes contra bases estadounidenses en su territorio (como Prince Sultan Air Base), genere caos en los mercados petroleros (con disrupciones en el Estrecho de Ormuz) y provoque disturbios internos en países del Golfo que podrían contagiarse de las protestas iraníes.

Fuentes saudíes citadas por The Wall Street Journal y Dawn indican que Riad, junto a Qatar y Omán, ha instado privadamente a la administración Trump a abstenerse de strikes, argumentando que un intento de cambio de régimen en Irán podría generar inestabilidad doméstica y económica en la región.Irán, por su parte, ha advertido a sus vecinos (incluyendo Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Turquía) que cualquier colaboración con un ataque estadounidense convertiría sus bases en "objetivos legítimos".

El ministro de Defensa iraní, Aziz Nafizardeh, enfatizó que Teherán respondería con "fuerza total" contra activos estadounidenses y aliados en la región si Washington actúa.El rechazo saudí representa un golpe significativo para las opciones operativas de EE.UU.: sin acceso al espacio aéreo saudí, rutas alternativas (vía Irak, Jordania o el Mar Arábigo) se complican por riesgos políticos, defensas antiaéreas iraníes y posibles interceptaciones. Trump ha amenazado con "opciones muy fuertes" y ha desplegado más activos aéreos en la región (tanqueros KC-135/46, C-17 y posiblemente bombarderos), pero la negativa saudí limita la flexibilidad logística.

Este posicionamiento saudí no implica apoyo al régimen iraní —las tensiones históricas suní-chií persisten—, sino una priorización pragmática de estabilidad regional y protección de intereses propios. Fuentes diplomáticas indican que Riad busca mediar o al menos evitar ser arrastrado a un conflicto que podría escalar a nivel global, con Rusia y China respaldando a Teherán diplomáticamente.Mientras las protestas en Irán continúan (con miles de detenidos y cientos de muertos según ONGs), el espacio aéreo iraní permanece parcialmente restringido tras un cierre temporal, y la actividad aérea israelí e iraní se mantiene intensa en el norte.

El tablero se complica: Trump enfrenta límites inesperados de un aliado clave, y el Golfo Pérsico se posiciona como zona de contención ante una posible escalada.La crisis avanza: cualquier decisión de Washington ahora debe considerar no solo la capacidad militar, sino la voluntad política de sus socios regionales. Arabia Saudita ha trazado su línea roja: su espacio aéreo no será el trampolín para una guerra contra Irán. El tiempo dirá si esto disuade o acelera las tensiones.

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