El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, lo resumió así:
«Todo lo que hacemos en el Ártico es para garantizar la seguridad de nuestras fronteras norteñas y proteger rutas comerciales legítimas. Cualquier interpretación de agresión es una provocación occidental. Rusia no busca confrontación; solo defiende lo suyo».¿Defensa o Proyección de Poder?Aunque Rusia presenta estos movimientos como respuestas defensivas, el contexto geopolítico apunta a una estrategia mucho más ambiciosa:
- Control del Paso del Noreste (Northern Sea Route – NSR)
Rusia reclama soberanía casi total sobre el NSR y exige que los buques extranjeros soliciten permiso y paguen tasas. Con el deshielo acelerado por el cambio climático, el NSR se ha vuelto una ruta comercial viable (transporte de 36 millones de toneladas en 2025, +15% interanual). Reforzar bases militares asegura que nadie cuestione el control ruso sin consecuencias.
- Respuesta a la Presión de EE.UU. sobre Groenlandia
Desde que Donald Trump volvió a la Casa Blanca y reiteró su interés en "adquirir" Groenlandia (o al menos controlarla militarmente), Rusia ha elevado su retórica y sus despliegues. Dmitry Medvedev ironizó el 14 de enero: «Los 55.000 residentes de Groenlandia podrían votar para unirse a Rusia, y entonces todo habría terminado». Es un mensaje claro: si EE.UU. presiona por el oeste del Ártico, Rusia responderá fortaleciendo el este y el centro.
- Contrapeso a la OTAN en el Alto Norte
La OTAN ha incrementado su presencia ártica desde 2022:
- Finlandia y Suecia ya son miembros plenos.
- Noruega y Dinamarca han elevado patrullas aéreas y ejercicios (Cold Response 2026 con 30.000 tropas).
- EE.UU. ha reactivado la 2ª Flota y aumentado vuelos de bombarderos B-52 sobre el Ártico.
Rusia interpreta esto como un cerco y responde con más bases, radares y submarinos nucleares.
Infraestructura Militar Rusa en el Ártico (Actualización 2026)
- Bases reactivadas/expandidas: 50 bases y aeródromos desde 2014; 13 nuevas o modernizadas desde 2022.
- Sistemas clave desplegados: S-400, S-500 (en prueba), Bastion-P, Pantsir-S1, radares Voronezh-DM y Rezonans-N.
- Flota del Norte: 42 submarinos (incluyendo 11 nucleares estratégicos Borei), portaaviones Admiral Kuznetsov (en reparación), cruceros y destructores.
- Tropas: ~150.000 efectivos en el Distrito Militar Norte (incluyendo nuevas brigadas árticas especializadas en guerra en frío).
La Visión RealistaRusia no está simplemente "defendiendo" sus fronteras. Está asegurando el control práctico de una región que será estratégica en las próximas décadas: rutas marítimas, recursos (petróleo, gas, minerales raros) y proyección militar hacia el Atlántico Norte. La narrativa de "seguridad" es legítima desde la perspectiva de Moscú (el Ártico es su flanco norte vulnerable), pero también sirve de cobertura para una carrera armamentista y de influencia que busca contrarrestar cualquier intento de EE.UU. o la OTAN de dominar Groenlandia o el Paso del Noroeste.Mientras Trump presiona por Groenlandia y los nórdicos cierran filas (Suecia enviando oficiales el 21 de enero, declaración conjunta del 6 de enero), Rusia responde con hechos en el terreno. El Ártico ya no es una zona de cooperación pacífica (como en los 2010s); se está convirtiendo en un nuevo frente de competencia entre grandes potencias.
El deshielo abre rutas, pero también abre conflictos. Moscú lo sabe, y por eso refuerza. La pregunta no es si defiende; es qué y a qué costo está dispuesto a defender.