Veldkamp fue explícito:
«No se puede chantajear a la OTAN con aranceles comerciales para forzar cambios en la soberanía de un aliado. Groenlandia pertenece a Dinamarca y a su pueblo, no está en venta ni en negociación bajo amenaza económica. Si Estados Unidos impone aranceles punitivos a países europeos por defender la integridad territorial de un miembro de la alianza, eso no es liderazgo; es coerción. Y la OTAN no funciona con coerción».Contexto de la AcusaciónLa frase surge en respuesta directa a las declaraciones del presidente Donald Trump del 14 y 16 de enero, donde reiteró que impondría un 25 % adicional de aranceles a cualquier país que “haga negocios con Irán” o que “no coopere” en temas de seguridad nacional estadounidense, incluyendo el “control efectivo” de Groenlandia. Trump ha insistido en que la isla es “vital” para contrarrestar a Rusia y China en el Ártico, y ha calificado de “inaceptable” que Dinamarca y sus aliados nórdicos rechacen negociar su adquisición o bases militares ampliadas.Los Países Bajos, junto con Alemania, Bélgica y los países nórdicos, firmaron el comunicado conjunto del 6 de enero que afirmaba: “Groenlandia no está sola; los países nórdicos están unidos”. Desde entonces, han aumentado su apoyo logístico y diplomático a Dinamarca, incluyendo el envío de oficiales suecos a la isla (anunciado el 15 de enero).Repercusiones en la OTAN
¿Chantaje o Negociación Dura?La palabra “chantaje” (chantage en neerlandés) es deliberadamente fuerte y rompe con el lenguaje diplomático habitual de La Haya. Analistas ven en esto una señal de que los europeos ya no aceptan en silencio las tácticas de Trump: primero Ucrania (reducción de inteligencia y armas), ahora Groenlandia (aranceles como palanca). Si se concreta la amenaza arancelaria, podría desencadenar represalias europeas (aranceles a productos estadounidenses) y debilitar aún más la cohesión de la OTAN en un momento de máxima tensión con Rusia.
El Ártico ya no es solo un tema de deshielo y recursos; es el nuevo campo de batalla diplomático y económico entre Washington y sus aliados tradicionales. Países Bajos ha marcado la línea: no se negocia soberanía con amenazas de aranceles. La OTAN, por primera vez en décadas, enfrenta un desafío interno que podría ser más peligroso que cualquier amenaza externa.
Fuentes: NOS (Países Bajos), Politico Europe, Reuters, DR Nyheder, The Barents Observer (18/01/2026). Seguimos monitoreando reacciones de Bruselas, Washington y Moscú.