Ryabkov fue explícito:
«Groenlandia no puede quedar en manos de una sola potencia que la usa como palanca geopolítica. Rusia insta a los países de la UE —especialmente a aquellos que han defendido la soberanía danesa— a unirse a nosotros en una misión de mantenimiento de la paz y presencia disuasoria. Juntos podemos garantizar que ni Washington ni nadie más imponga su voluntad por la fuerza o por chantaje económico. Estamos abiertos a negociar el formato: bases compartidas, patrullas conjuntas, observadores militares. La alternativa es que EE.UU. avance sin oposición y transforme el Ártico en su patio trasero».
Contexto de la Propuesta RusaLa declaración llega en el pico de la crisis por Groenlandia:
- Trump ha reiterado que la isla debe estar “bajo protección estadounidense” y ha amenazado con aranceles a quienes no cooperen.
- Países nórdicos (Dinamarca, Noruega, Suecia, Finlandia) e incluso Países Bajos han acusado a Washington de “chantaje”.
- Rusia ha reforzado masivamente sus bases árticas (Novaya Zemlya, Franz Josef Land, Kola) y ha desplegado submarinos nucleares Borei-A y misiles Bastion-P.
- Dmitriev (enviado económico) ya había dicho ayer que Putin “entiende el razonamiento estadounidense”, abriendo la puerta a un discurso más pragmático.
La propuesta rusa parece diseñada para:
- Dividir a la OTAN y la UE: poner a los europeos en la posición incómoda de elegir entre rechazar a Rusia (manteniendo unidad con EE.UU.) o aceptar una colaboración que legitimaría la presencia militar rusa en el Ártico occidental.
- Ganar tiempo y legitimidad: si algún país europeo responde (aunque sea con un rechazo tibio), Moscú podría presentarlo como “Europa reconoce el peligro estadounidense”.
- Contrarrestar la narrativa de Trump: si Rusia ofrece “colaboración multilateral”, EE.UU. queda como el único actor unilateral y agresivo.
Reacciones Inmediatas
- Dinamarca: La primera ministra Mette Frederiksen respondió con rotundidad: «Groenlandia no es territorio en disputa ni zona de experimentos geopolíticos. Rechazamos cualquier propuesta de envío de tropas extranjeras, sea de Rusia, EE.UU. o cualquier otro país. La soberanía danesa-groenlandesa es innegociable».
- Groenlandia: El primer ministro Múte B. Egede fue aún más contundente: «No queremos ni tropas estadounidenses ni rusas. Somos groenlandeses, no peones de nadie».
- UE (oficina de Borrell): «La Unión Europea no negocia soberanía ni presencia militar bajo presión externa. La propuesta rusa es inaceptable y busca dividirnos».
- Países nórdicos: Noruega y Suecia emitieron comunicados similares: «No hay espacio para tropas rusas en Groenlandia ni en ningún territorio aliado».
- EE.UU.: Silencio oficial de la Casa Blanca, pero fuentes en Washington califican la propuesta como “desesperada y cínica”.
- Trump: En Truth Social: «Rusia quiere meterse en Groenlandia ahora que ve que nosotros vamos en serio. Europa debe elegir bando».
La jugada rusa es audaz y provocadora: transforma una crisis bilateral (EE.UU.-Dinamarca) en un problema multilateral que obliga a Europa a posicionarse. Si la UE rechaza de plano (lo más probable), Moscú ganará propaganda (“Occidente rechaza la paz”); si algún país duda o responde ambiguamente, se abre una grieta que Rusia podría explotar.El Ártico ya no es solo hielo y recursos; es el tablero donde se juega la supervivencia de la OTAN como alianza cohesionada. Rusia acaba de tirar una granada diplomática al centro de la mesa. Ahora todos deben decidir si la pisan o la devuelven.