Durante una reunión del Consejo de Seguridad ruso el 21 de enero, Putin afirmó: “Los fondos restantes de nuestros activos congelados en EE.UU. podrían usarse para reconstruir territorios afectados por las hostilidades después de la conclusión de un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania. Esta posibilidad también se está discutiendo con representantes de la administración estadounidense”.
Putin vinculó la propuesta a la iniciativa de Trump de crear un “Board of Peace” (Consejo de Paz), un órgano propuesto inicialmente para supervisar la reconstrucción en Gaza, pero que podría expandirse a otros conflictos. El líder ruso indicó que Rusia podría contribuir 1.000 millones de dólares de esos activos congelados (estimados en unos 4-6 mil millones en total en territorio estadounidense) al Consejo, incluso antes de decidir su participación plena. “Dado el especial vínculo de Rusia con el pueblo palestino, podríamos enviar ya 1.000 millones de dólares”, señaló.
Contexto de los activos congeladosTras la invasión rusa a gran escala de Ucrania en febrero de 2022, los aliados occidentales inmovilizaron alrededor de 300.000 millones de dólares en reservas del Banco Central ruso, principalmente en Europa (sobre todo en Bélgica a través de Euroclear), con una porción menor en EE.UU. (aprox. 4-5 mil millones). Estos fondos han generado intereses que ya se destinan parcialmente a apoyo para Ucrania, pero el uso del principal sigue siendo un tema controvertido y legalmente complejo.La oferta de Putin representa una fracción mínima del monto total global, pero marca un giro retórico: Rusia, que históricamente ha calificado la congelación como “robo”, ahora propone canalizar parte de esos recursos hacia la reconstrucción —condicionada a un acuerdo de paz que satisfaga sus demandas—. Fuentes rusas y occidentales indican que Moscú discute esto con enviados estadounidenses como Steve Witkoff, en paralelo a reuniones en Davos y planes de visitas a Moscú.Reacciones y perspectivas
Expertos coinciden en que la declaración de Putin es condicional y forma parte de una estrategia más amplia en las conversaciones Trump-Putin. No hay acuerdo inminente, y cualquier uso de fondos requeriría consenso internacional. Mientras tanto, la guerra continúa, con tensiones en el frente y esfuerzos diplomáticos acelerados.La iniciativa refleja el intento de Trump de posicionarse como mediador global, pero también destaca las profundas divisiones sobre quién pagará la reconstrucción de Ucrania.