Testimonios filtrados (incluyendo uno publicado por la Casa Blanca vía su secretaria de prensa Karoline Leavitt en X) describen efectos extremos en soldados venezolanos y cubanos: sangrado nasal, vómitos de sangre, pérdida de equilibrio, desorientación severa y colapso físico. Un testigo anónimo citado por medios como New York Post y The Independent relató que "la gente vomitaba sangre y caía al suelo, inmóvil".¿Qué es realmente un "arma sónica" o acústica?Las armas acústicas (sonic o acoustic weapons) pertenecen a la categoría de armamento no letal (non-lethal weapons, NLW), diseñado para incapacitar temporalmente sin causar muerte masiva. Funcionan mediante ondas sonoras de alta intensidad o frecuencias específicas:
- Infrasonido (frecuencias por debajo de 20 Hz, inaudibles): Puede inducir náuseas, desorientación, vibraciones internas y pánico.
- Ultrasonido o alta frecuencia modulada (inaudible o dolorosa): Afecta oídos, nervios, cerebro; provoca vómitos, mareos, dolor intenso o desmayos.
- Dispositivos conocidos incluyen el LRAD (Long Range Acoustic Device) de la Marina de EE.UU., usado desde 2000 para dispersar multitudes (ej. protestas, piratería somalí). Emite tonos agudos de hasta 162 dB a distancia, causando dolor auditivo extremo.
- Versiones más avanzadas (clasificadas) podrían combinar modulación de alta frecuencia con pulsos dirigidos, posiblemente montados en drones, vehículos o helicópteros stealth.
El analista militar ruso Viktor Litovkin (coronel retirado y colaborador habitual de Sputnik) declaró en una entrevista con Sputnik el 21 de enero que "no es un arma secreta en absoluto, porque se sabe desde hace mucho tiempo". Según Litovkin, se trata de una "modulación de alta frecuencia de ondas sonoras inaudibles que golpean fuertemente los tímpanos, nervios y cerebro", causando vómitos, desmayos y efectos similares. No descartó que en la operación venezolana se combinara con guerra electrónica (jamming) y pulsos electromagnéticos para "quemar" sistemas electrónicos.Antecedentes y especulaciones
- Havana Syndrome (síndrome de La Habana): Desde 2016-2017, diplomáticos estadounidenses en Cuba, China y otros países reportaron síntomas idénticos (dolores de cabeza intensos, náuseas, pérdida auditiva, sangrado nasal). Investigaciones del Pentágono y FBI apuntan a posibles "dispositivos de energía dirigida" (directed-energy weapons), incluyendo microondas o ultrasonido pulsado. Algunos informes sugieren que Rusia o China podrían tener prototipos similares, pero EE.UU. ha desarrollado tecnología equivalente desde los años 90 (proyectos DARPA como MEDUSA o Silent Guardian).
- EE.UU. ha invertido en NLW desde la Guerra de Irak/Afganistán: LRAD, Active Denial System (microondas para "quemar" la piel sin daño permanente), infrasonido para control de multitudes. La operación en Venezuela (denominada "Resolución Absoluta") involucró fuerzas de élite (probablemente Delta Force o SEAL Team 6), drones y apoyo aéreo, lo que facilita el despliegue discreto de estos sistemas.
- Trump ha exagerado capacidades militares en el pasado (ej. "armas hipersónicas que nadie más tiene"), pero aquí parece confirmar un uso real, posiblemente para proyectar superioridad tecnológica y disuadir adversarios.
Reacciones internacionales
- Rusia (a través del portavoz Dmitri Peskov y medios como teleSUR/Hispantv): Exigió explicaciones a Trump por el uso de "armas secretas" en lo que califica como "agresión vil" contra Venezuela, que dejó más de cien muertos según Caracas.
- Expertos occidentales: Analistas como un exoficial de inteligencia naval de EE.UU. (en NTN24) creen que Trump "dramatiza"; dudan de un arma que cause vómitos de sangre masivos sin evidencia física masiva, y sugieren que podría ser una combinación de LRAD + efectos psicológicos/electrónicos.
- Venezuela (gobierno en el exilio y oposición): Celebran la captura, pero cuestionan el costo humano y piden transparencia sobre el arma.
En resumen, detrás del "arma sónica secreta" hay tecnología real de armas acústicas no letales desarrollada por EE.UU. desde hace décadas (LRAD y derivados avanzados), posiblemente mejorada para operaciones especiales. No es "secreta" en el sentido de desconocida para expertos militares (como señala Litovkin), pero su despliegue en una operación de alto perfil como la captura de Maduro marca un precedente público. Trump lo usa para resaltar la superioridad estadounidense, aunque genera alarma global sobre el umbral de uso de armas de energía dirigida en conflictos. La Casa Blanca no ha desclasificado detalles técnicos, y el Pentágono mantiene silencio oficial.