El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Guo Jiakun, declaró en rueda de prensa el 21 de enero que la iniciativa "sobredimensiona el concepto de seguridad" y es políticamente motivada, proteccionista y contraria a la competencia justa. "Las empresas chinas han operado durante años en Europa cumpliendo con las leyes y regulaciones, sin poner en riesgo la seguridad nacional de ningún país europeo", afirmó Guo. "Al contrario, han contribuido significativamente al desarrollo de las telecomunicaciones y la economía digital del continente". Pekín advirtió que la medida dañará la imagen de mercado abierto de la UE, erosionará la confianza de inversores y perjudicará su propio progreso tecnológico y económico.
Huawei, principal afectada, emitió un comunicado similar: "Una propuesta legislativa para limitar o excluir a proveedores no comunitarios basada en el país de origen, en lugar de en pruebas objetivas y normas técnicas, viola los principios jurídicos básicos de la UE de equidad, no discriminación y proporcionalidad, así como sus obligaciones en la Organización Mundial del Comercio (OMC)". La compañía reservó "todos sus derechos" para defender sus intereses.
Detalles de la propuesta de la UELa Comisión Europea presentó el paquete como respuesta al aumento de ciberataques, ransomware y riesgos de injerencia extranjera. Claves del borrador:
Hasta ahora, las recomendaciones de la "caja de herramientas 5G" (2020) eran voluntarias, con aplicación desigual: solo unos 13 de 27 países han restringido o vetado Huawei/ZTE en partes críticas. Países como España, Alemania (en 5G) o Austria mantienen presencia significativa, lo que frustraba a Bruselas. La nueva norma busca hacerla obligatoria, con impacto estimado en costes de 17.000-21.500 millones de euros para operadores europeos en cinco años (según grupos como Connect Europe).Contexto y reacciones
La propuesta debe negociarse con el Parlamento y Consejo Europeo (posible aprobación en 2026-2027). Por ahora, es un borrador, pero marca un giro hacia medidas más coercitivas. China la ve como "proteccionismo desnudo"; la UE, como defensa de soberanía digital. La tensión bilateral se agrava en un año de incertidumbre geopolítica.