El detonante principal, según múltiples reportes de The Washington Post, Politico y Bloomberg (publicados entre el 20 y 24 de enero), no fue una contraoferta danesa ni una resolución diplomática europea, sino la creciente amenaza interna de un tercer impeachment contra Donald Trump si los demócratas recuperan el control de la Cámara de Representantes en las midterm de noviembre de 2026.¿Cómo se conectan Groenlandia y el impeachment?La narrativa que circula en círculos republicanos y en foros conservadores es la siguiente:
- Trump y su equipo (incluyendo a Jared Kushner, Steve Witkoff y asesores de seguridad nacional) veían la “compra” o control de Groenlandia como un logro geopolítico de alto impacto: acceso a minerales críticos (tierras raras, litio), rutas marítimas árticas emergentes por el deshielo y bases militares para contrarrestar a Rusia y China.
- Sin embargo, la retórica agresiva (imágenes generadas por IA mostrando Groenlandia bajo bandera estadounidense, amenazas tarifarias públicas y comentarios como “Dinamarca no hace lo suficiente por su propia defensa”) generó una reacción adversa no solo en Europa, sino dentro de EE.UU.
- Analistas demócratas y algunos republicanos moderados comenzaron a calificar la presión sobre Dinamarca como “abuso de poder en política exterior”, “extorsión a un aliado de la OTAN” y “desperdicio de recursos diplomáticos en una fantasía personal”. Esto alimentó discusiones internas en el Congreso sobre posibles cargos de impeachment si los demócratas ganan la Cámara en 2026.
- Fuentes citadas por Politico indican que asesores cercanos a Trump le habrían advertido: “Si seguimos empujando Groenlandia, nos dan el tercer impeachment antes de las midterm. Es un regalo político para los demócratas”.
El 22 de enero, en Davos, Trump anunció un “marco de acuerdo futuro” con Dinamarca y Groenlandia que incluye “pequeños enclaves soberanos estadounidenses”, participación en derechos minerales y la instalación del sistema “Golden Dome” (escudo antimisiles), pero sin mención a compra total ni soberanía plena. Días después, las amenazas de aranceles fueron retiradas “temporalmente” para ocho países europeos, incluyendo Dinamarca.Reacciones en Dinamarca y Groenlandia
- El primer ministro danés Mette Frederiksen calificó el retroceso como “una victoria de la diplomacia y el sentido común”, aunque mantuvo que “Groenlandia no está en venta ni en cesión”.
- El gobierno groenlandés (bajo Jens-Frederik Nielsen) reiteró: “Somos parte de Dinamarca, pero nuestra soberanía no se negocia”. Celebraron el enfriamiento de la presión, aunque siguen preocupados por posibles acuerdos encubiertos sobre minerales y bases.
- En Copenhague, el boicot ciudadano a productos estadounidenses (Coca-Cola, Netflix, etc.) perdió algo de intensidad, pero apps como UdenUSA siguen en el top de descargas.
¿Realmente fue el impeachment la causa?Expertos divididos:
- Sí, fue un factor clave (según analistas de Politico y The Atlantic): Trump es extremadamente sensible a la narrativa de “caza de brujas”. Un tercer impeachment —incluso si no prospera en el Senado— dañaría su imagen de “invencible” y movilizaría a la base demócrata para 2028.
- No, fue pragmatismo geopolítico (visión de think tanks republicanos): La resistencia danesa, el costo político en la OTAN y la falta de apoyo interno en el Congreso (incluso entre algunos republicanos) hicieron inviable seguir presionando. Groenlandia requiere consenso internacional y no se puede “comprar” como Alaska en 1867.

Lo cierto es que, por ahora, el tema Groenlandia ha pasado de ser una prioridad diaria en los discursos de Trump a un “proyecto en pausa”. Si los republicanos mantienen el control del Congreso en 2026, es probable que la presión regrese; si los demócratas ganan la Cámara, el riesgo de impeachment podría mantenerlo congelado.Mientras tanto, el Ártico sigue siendo un tablero caliente. Rusia y China observan con atención, y Groenlandia —autónoma pero aún danesa— respira aliviada… al menos hasta las próximas midterm