Las palabras de Pátrushev, pronunciadas durante una reunión ampliada del Consejo de Seguridad y difundidas por la agencia oficial TASS y el canal Rossiya 24, llegan en un momento de máxima tensión estratégica entre Rusia y Estados Unidos. El funcionario enfatizó que Moscú «sigue de cerca y con la máxima atención» todas las acciones de Washington, incluyendo:
- El despliegue y modernización del sistema antimisiles «Golden Dome» promovido por la administración Trump.
- El reforzamiento de la presencia militar estadounidense en el Ártico (Groenlandia, Alaska y bases en Noruega).
- Las recientes maniobras nucleares conjuntas de la OTAN en Europa del Este.
- La posible retirada total de tropas estadounidenses de Siria y el traslado de prisioneros de ISIS, que según Pátrushev podría liberar recursos para otros frentes.
«Estados Unidos y sus aliados están intentando crear una ilusión de superioridad estratégica mediante escudos antimisiles y nuevas armas hipersónicas. Pero Rusia no permitirá que se vulnere el equilibrio nuclear estratégico. Nuestra doctrina es clara: cualquier agresión que ponga en peligro la existencia del Estado ruso recibirá una respuesta adecuada, incluidas las armas nucleares», afirmó el secretario del Consejo de Seguridad.Contexto de la declaraciónLa frase de Pátrushev no es nueva en la retórica oficial rusa —se alinea con la Doctrina Nuclear actualizada en 2020 y revisada en 2024—, pero su reiteración pública en enero de 2026 tiene un peso particular por tres razones:
- Escalada en el Ártico
Tras el enfriamiento temporal de las presiones estadounidenses sobre Groenlandia, Rusia ha intensificado ejercicios nucleares en el Ártico (incluyendo lanzamientos de misiles Bulava desde submarinos Borei) y la reactivación de bases en la isla de Tierra de Francisco José y Nueva Zembla.
- Tensiones nucleares globales
La declaración llega días después de la evaluación del Pentágono que califica el programa nuclear norcoreano como «amenaza directa al territorio estadounidense» y en medio de rumores (no confirmados) sobre posibles pruebas nucleares subterráneas en Irán.
- Mensaje interno y disuasivo
Pátrushev, conocido por su línea dura, suele hablar cuando el Kremlin quiere enviar señales claras tanto a Occidente como a la élite rusa: no hay concesiones en el ámbito nuclear, independientemente de las negociaciones en curso sobre Ucrania o el posible «Board of Peace» de Trump.
Reacciones internacionales
- Casa Blanca: Portavoces de la administración Trump calificaron las declaraciones como «retórica habitual de Moscú» y reiteraron que el Golden Dome es un sistema defensivo, no ofensivo.
- OTAN: El secretario general Mark Rutte dijo que la alianza «toma en serio cualquier referencia nuclear rusa» y que los ejercicios Steadfast Defender 2026 se intensificarán.
- China: Pekín mantuvo silencio oficial, pero analistas chinos interpretan el mensaje como un recordatorio ruso de que no aceptará un mundo unipolar dominado por Washington.
Mientras tanto, en el Kremlin se interpreta la declaración de Pátrushev como un mensaje preventivo: Rusia no busca la guerra nuclear, pero está preparada para ella si su soberanía se ve amenazada. En un año marcado por la incertidumbre geopolítica global —desde el Ártico hasta Oriente Medio—, las palabras del secretario del Consejo de Seguridad vuelven a recordar que el equilibrio nuclear sigue siendo el último garante de la paz… o de su ruptura.