miércoles 28 de enero de 2026 - Edición Nº450

Nacionales | 27 ene 2026

Argentina, Incendios

Incendios en el sur: siguen arrasando sin control mientras el Gobierno mantiene un silencio sepulcral y una inacción absoluta

Los incendios forestales en la Patagonia argentina no dan tregua. En las últimas 72 horas, el fuego ha consumido más de 18.000 hectáreas adicionales en la cordillera de Río Negro, Neuquén y Chubut, y ya se habla de una temporada 2025-2026 que podría superar los récords históricos de devastación. Pero lo más alarmante no es solo la magnitud del desastre: es el silencio ensordecedor y la inacción deliberada del Gobierno nacional.


En Villa La Angostura, San Carlos de Bariloche, El Bolsón, Lago Puelo y Esquel, los vecinos siguen viendo cómo el humo cubre el cielo, cómo el fuego avanza por laderas imposibles y cómo brigadistas voluntarios, bomberos locales y hasta brigadas mapuches luchan sin recursos suficientes. Mientras tanto, desde Buenos Aires no llega ni una declaración presidencial, ni un comunicado del Ministerio del Interior, ni una conferencia de prensa del jefe de Gabinete. Silencio. Absoluto.Los números que el Gobierno no quiere mencionar

  • Más de 45.000 hectáreas quemadas en lo que va de la temporada (datos preliminares de la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático al 26 de enero).
  • Al menos 7 focos activos simultáneos en Río Negro y Neuquén, varios de ellos cercanos a zonas pobladas y a parques nacionales.
  • Decenas de viviendas destruidas, familias evacuadas y productores ganaderos que perdieron todo su rodeo.
  • Brigadistas trabajando con equipamiento viejo, sin helicópteros suficientes y con fondos de emergencia que, según denuncian intendentes patagónicos, “no llegan o llegan tarde”.

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El Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) —dependiente del Ministerio del Interior— reportó ayer que “se mantienen focos activos”, pero no detalló cuántos aviones hidrantes están operando, cuántos brigadistas federales fueron enviados ni si se declaró la emergencia nacional. En la práctica: nada.El silencio que duele más que el humoEl presidente Javier Milei no ha mencionado la palabra “incendio” ni una sola vez en sus últimas apariciones públicas. El ministro del Interior, Guillermo Francos, tampoco. El secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable, que debería coordinar la respuesta nacional, permanece invisible. Ni siquiera hay un tuit oficial ofreciendo solidaridad o actualizaciones.Mientras tanto, gobernadores patagónicos como Rolando Figueroa (Neuquén), Claudio Di Tella (Río Negro) y Ignacio Torres (Chubut) han tenido que salir a pedir ayuda internacional, fondos de emergencia y aviones hidrantes prestados de Chile o Brasil porque el Estado nacional no responde. “Estamos solos”, resumió ayer el intendente de El Bolsón, Bruno Pogliano, en una entrevista radial que se viralizó.¿Por qué el Gobierno calla y no actúa?Varias voces coinciden en las razones:

  1. Prioridades políticas
    La agenda del Gobierno está centrada en el ajuste fiscal, la desregulación y la alianza con Estados Unidos. Los incendios, vistos como “problema provincial”, no encajan en el relato de “orden macroeconómico” que Milei quiere proyectar.
  2. Ideología anti-Estado
    La filosofía libertaria del oficialismo rechaza la intervención estatal masiva. Enviar brigadistas federales, aviones o declarar emergencia nacional implicaría reconocer que el Estado tiene un rol activo en la prevención y extinción de incendios —algo que choca con el discurso de “achicar el Estado”.
  3. Falta de estructura
    El SNMF fue debilitado en los últimos dos años: menos presupuesto real, menos personal capacitado y dependencia de convenios con provincias que hoy no tienen recursos. El resultado: un sistema nacional de manejo del fuego que, en la práctica, no existe.
  4. Cálculo electoral
    La Patagonia no es un distrito electoral clave para La Libertad Avanza. Perder votos en Buenos Aires o Córdoba por un incendio en Bariloche parece un riesgo menor.

El costo humano y ecológico que nadie quiere asumirMientras el fuego avanza, miles de familias pierden sus casas, sus animales, su fuente de trabajo. Bosques milenarios de ñire, coihue y lenga desaparecen, liberando millones de toneladas de CO₂ y agravando la crisis climática que el propio Gobierno niega o minimiza. Y en el medio: silencio.Los vecinos de la cordillera no piden discursos grandilocuentes. Piden aviones hidrantes, brigadistas federales, recursos reales y un presidente que al menos diga “estamos acá”. Pero eso, por ahora, no llega.El sur arde. Y desde Buenos Aires, solo se escucha el silencio.

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