miércoles 28 de enero de 2026 - Edición Nº450

Conflictos | 27 ene 2026

Mundo en Guerra

Australia y España rechazan tajantemente la petición de EE.UU.: no enviarán buques al Mar Rojo contra los hutíes

En un nuevo revés diplomático para la administración Trump, tanto Australia como España han rechazado de forma categórica y casi simultánea la solicitud formal de Estados Unidos para que aporten buques de guerra a la operación naval en el Mar Rojo destinada a contrarrestar los ataques de los hutíes (Ansar Allah) contra el tráfico marítimo comercial.


La petición estadounidense, transmitida a través de canales diplomáticos y en reuniones bilaterales durante la última semana de enero, buscaba reforzar la coalición naval ya integrada por EE.UU., Reino Unido, Bahréin y algunos aliados menores. El objetivo declarado: garantizar la libertad de navegación en el estrecho de Bab el-Mandeb y el Mar Rojo, donde los hutíes han lanzado más de 130 ataques con misiles, drones y embarcaciones suicidas desde noviembre de 2023, afectando gravemente al comercio global (15 % del tráfico marítimo mundial).Las respuestas oficialesAustralia
El ministro de Defensa, Richard Marles, declaró en una rueda de prensa en Canberra:
«Australia no participará en operaciones militares en el Mar Rojo. Nuestras prioridades de defensa están en el Indo-Pacífico, donde enfrentamos desafíos directos a nuestra seguridad nacional. No vamos a estirar aún más nuestras capacidades navales en un teatro que no representa una amenaza inminente para Australia».La decisión se alinea con la política de “foco regional” impulsada por el gobierno laborista de Anthony Albanese desde 2022: priorizar el Indo-Pacífico (AUKUS, Quad) y evitar compromisos en Oriente Medio más allá de operaciones de apoyo humanitario o de inteligencia.España
El ministro de Defensa, Margarita Robles, fue aún más explícita en Madrid:
«España no enviará ningún buque a la operación en el Mar Rojo. Nuestra Armada ya cumple con sus compromisos en la OTAN y en misiones de la Unión Europea. No participaremos en acciones que puedan escalar el conflicto regional sin un mandato claro de Naciones Unidas y sin que se garantice una solución política al conflicto en Gaza y Yemen».España mantiene una fragata (F-105 Cristóbal Colón) en la operación Atalanta de la UE contra la piratería en el Cuerno de África, pero ha rechazado rotundamente integrarse en la coalición liderada por EE.UU. y Reino Unido (Operation Prosperity Guardian), argumentando riesgos de escalada y falta de consenso europeo.¿Por qué Australia y España dicen “no”?

  • Australia:
    • Limitaciones reales de la Royal Australian Navy (solo 11 fragatas y destructores operativos).
    • Prioridad absoluta en AUKUS y contención de China en el Pacífico.
    • Presión interna del Partido Laborista y de sectores progresistas que rechazan nuevas intervenciones en Oriente Medio.
  • España:
    • Tradición de multilateralismo y rechazo a acciones unilaterales o lideradas por EE.UU. sin aval de la ONU o la UE.
    • Coalición de gobierno PSOE-Sumar sensible a la opinión pública crítica con Israel y con la guerra en Gaza.
    • Recursos navales ya comprometidos en el Mediterráneo, Atlántico y misiones OTAN/UE.

Consecuencias para la coalición navalLa negativa de dos aliados tradicionales de EE.UU. debilita aún más la coalición en el Mar Rojo. Actualmente solo operan activamente:

  • EE.UU. (varios destructores y portaaviones en rotación).
  • Reino Unido (fragatas Type 45 y Type 23).
  • Bahréin (pequeña fuerza naval).
  • Países menores con apoyo logístico (Países Bajos, Canadá en inteligencia).

Francia, Italia, Alemania y otros europeos ya habían declinado participar en la operación Prosperity Guardian desde 2024, optando por misiones de escolta comercial bajo bandera nacional o UE. La decisión de Australia y España refuerza la percepción de que la coalición es cada vez más “anglosajona” y menos representativa de la OTAN o la comunidad internacional.Mientras los hutíes siguen lanzando ataques diarios y el precio del flete marítimo se mantiene elevado, la falta de apoyo amplio podría obligar a Washington a escalar unilateralmente o buscar soluciones diplomáticas (mediación omaní o qatarí) que hasta ahora han fracasado.El Mar Rojo sigue ardiendo. Y cada vez menos países quieren apagar el fuego.

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