miércoles 28 de enero de 2026 - Edición Nº450

Editorial | 27 ene 2026

Argentina

¿Cómo quedará la Patagonia después de los incendios? Un paisaje herido que tardará décadas en recuperarse

La Patagonia argentina está ardiendo desde hace semanas y el fuego no da señales de ceder. Más de 45.000 hectáreas ya han sido consumidas en Río Negro, Neuquén y Chubut, y la temporada 2025-2026 se perfila como una de las peores de la historia reciente. Pero más allá de las cifras diarias de hectáreas quemadas, la pregunta que duele es: ¿cómo quedará la Patagonia cuando las llamas finalmente se apaguen?


1. Bosques nativos que desaparecen para siempreLos bosques andino-patagónicos (bosque templado valdiviano y bosque subantártico) son ecosistemas de crecimiento extremadamente lento. Muchas de las especies dominantes —coihue, ñire, lenga, ciprés de la cordillera, araucaria— tardan entre 200 y 500 años en alcanzar su madurez. Cuando el fuego de alta intensidad consume la copa y el suelo orgánico, la regeneración natural puede fallar por completo.En zonas donde el incendio ha sido catastrófico (como en la cuenca del río Manso, cercanías de El Bolsón y el límite con el Parque Nacional Lago Puelo), se espera:

  • Conversión de bosque a matorral o pastizal invasor (retamo, rosa mosqueta, zarzamora).
  • Pérdida irreversible de especies de crecimiento lento (lenga y ñire en particular).
  • Desertificación parcial en laderas con suelos ya degradados por erosión post-fuego.

Estudios del INTA y el CONICET estiman que entre el 30 % y el 60 % de las áreas quemadas en incendios de alta severidad no volverán a ser bosque nativo en menos de 100–150 años, y en algunos casos nunca más.2. Fauna silvestre diezmadaEl huemul, el pudú, el puma, el cóndor andino, el carpintero patagónico y decenas de especies de aves y mamíferos pequeños han perdido hábitat crítico. En las zonas más afectadas:

  • Mortalidad directa por fuego (especialmente en reptiles, anfibios y roedores).
  • Desplazamiento forzado y fragmentación de poblaciones.
  • Reducción drástica de presas (guanaco, liebre, vizcacha), lo que afecta a depredadores como puma y zorro colorado.
  • Pérdida de árboles cavitarios (lenga y coihue viejos) que son refugio y sitio de nidificación para aves como el carpintero gigante y el rayadito.

La recuperación poblacional puede tomar décadas, y en el caso del huemul —ya en peligro crítico— algunos expertos temen que ciertos núcleos locales desaparezcan por completo.3. Suelos degradados y erosión masivaLos incendios de alta severidad queman la materia orgánica del suelo, destruyen la estructura y dejan la superficie hidrofóbica (repelen el agua). Cuando lleguen las lluvias intensas de otoño e invierno:

  • Erosión laminar y cárcavas en laderas pronunciadas.
  • Sedimentación masiva en ríos y lagos (coloración marrón persistente en el Limay, Manso y Futaleufú).
  • Pérdida de fertilidad por décadas.
  • Mayor riesgo de aluviones e inundaciones en valles cordilleranos.

4. Impacto humano y económico

  • Comunidades rurales y pueblos originarios (mapuches-tehuelches) pierden bosque medicinal, frutos nativos, madera y pasturas para ganado.
  • Turismo: humo persistente, cierre de senderos, cancelación de reservas en parques nacionales y áreas protegidas. Temporada de verano 2026 ya afectada.
  • Productores ganaderos: pérdida de rodeo, alambrados quemados, pastizales arrasados.
  • Costo de recuperación: estimado en miles de millones de pesos solo en reforestación y control de erosión.

¿Qué se puede esperar a mediano y largo plazo?

  • Corto plazo (1–5 años): Paisaje negro y gris, suelo desnudo, invasión de plantas exóticas, ríos turbios, humo residual, pérdida de biodiversidad visible.
  • Mediano plazo (10–50 años): Matorrales densos, bosques secundarios pobres en diversidad, recuperación parcial de algunas especies pioneras (ñire joven, calafate).
  • Largo plazo (más de 100 años): Solo en las zonas de menor severidad podría volver un bosque similar al original. En las áreas más dañadas, el paisaje será irreversiblemente distinto: más seco, más abierto, con menos especies endémicas.

La Patagonia no “volverá a ser la misma”. Algunas postales —el bosque milenario, el huemul en las laderas, el aire puro— podrían convertirse en recuerdos. El fuego no solo quema árboles: borra historia ecológica acumulada durante siglos.Y mientras el sur arde, el silencio oficial desde Buenos Aires continúa. Sin plan de recuperación visible, sin declaración de emergencia nacional, sin recursos masivos enviados. El paisaje herido de la Patagonia no solo es víctima del fuego, sino también de la indiferencia.

OPINÁ, DEJÁ TU COMENTARIO:
Más Noticias