La declaración más clara vino del propio ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, quien durante una reunión ampliada con embajadores de países de la Organización de Cooperación Islámica (OCI) afirmó:
“China está dispuesta a trabajar con las naciones islámicas para construir un mecanismo de seguridad colectiva que proteja los derechos legítimos de los países en desarrollo, resuelva conflictos regionales por medios políticos y evite la injerencia externa. No buscamos hegemonía, sino un equilibrio multipolar que beneficie a todos los pueblos oprimidos”.
La frase “OTAN musulmana” no fue usada textualmente por Wang Yi, pero sí apareció en medios estatales chinos (Global Times, CGTN) y en declaraciones de analistas cercanos al Ministerio de Relaciones Exteriores, quienes la describen como “una alianza de defensa mutua inspirada en la OTAN, pero adaptada a los valores islámicos y a las necesidades del Sur Global”.¿Quiénes integrarían esta “OTAN musulmana”?Según las primeras líneas que circulan en círculos diplomáticos y en publicaciones del Instituto de Estudios Estratégicos de Islamabad:
¿Cuál sería el rol de China?Pekín no busca ser miembro formal, sino patrocinador estratégico y proveedor principal del nuevo bloque. Las formas de apoyo que se discuten incluyen:
El objetivo declarado por Wang Yi es “proteger los derechos legítimos de los países en desarrollo” frente a lo que China califica como “hegemonía occidental” y “doble rasero” en temas como Palestina, Cachemira, Uigures y Yemen.Reacciones inmediatas
¿Realidad o cortina de humo?Expertos divididos. Para algunos (como el Instituto Stimson y el Instituto de Estudios de Paz de Estocolmo) es una jugada real de China para crear un contrapeso militar al dominio occidental. Para otros (RAND Corporation) es una declaración retórica para ganar influencia en el mundo musulmán sin comprometerse demasiado.Lo que no se discute es el simbolismo: por primera vez, China se ofrece abiertamente como “hermano mayor” de una alianza militar confesional. El mensaje a Occidente es claro: si ustedes tienen la OTAN, nosotros construiremos la nuestra.El tablero geopolítico acaba de ganar un nuevo jugador. Y esta vez lleva turbante, minarete y bandera roja.