En una carta abierta publicada en su cuenta de X y replicada por varios medios, Ezcurra no escatimó adjetivos ni ironía para calificar al Presidente:
“Milei es un adolescente ególatra que cree que la historia es un disfraz para sus selfies y sus bailes virales. Un gusano resentido que, al no poder ponerse el sable en 2024 porque un historiador honesto se lo impidió, ahora mueve cielo y tierra para que nadie más vuelva a impedírselo. Eso no es federalismo rosista; eso es el peor personalismo que mi bisabuelo combatió toda su vida”.
La descendiente de Rosas recordó que Juan Manuel de Rosas, durante sus casi veinte años de gobierno efectivo, nunca se apropió del sable de San Martín para su uso personal ni lo convirtió en un trofeo de poder. “Rosas entendía que los símbolos de la patria pertenecen al pueblo, no al caudillo de turno. Milei, en cambio, los usa como accesorio de su culto a la personalidad. Es una vergüenza histórica”.Ezcurra fue aún más dura al referirse al despido del exdirector del Museo Histórico Nacional, Gabriel Di Meglio, en marzo de 2024:
“Echaron a un historiador serio por defender el patrimonio nacional frente al capricho presidencial. Ahora, con un decreto, consuman la revancha. ¿Esto es liberalismo? No. Esto es autoritarismo de pacotilla con gorra y meme”.
La carta cierra con una advertencia que ha generado eco en redes y en sectores federales:
“Los herederos de Rosas no vamos a permitir que se siga manoseando la memoria de San Martín para alimentar el ego de un Presidente que prefiere el show antes que la responsabilidad. El sable no es de Milei, no es de los Granaderos de su guardia personal: es de todos los argentinos. Y un mísero decreto no puede torcer la voluntad de quienes realmente entienden el legado de la Confederación”.
Reacciones
Lucía Ezcurra no es la primera ni será la última descendiente de Rosas que critica al Presidente. Pero su intervención tiene un peso especial: viene de quien lleva la sangre directa del Restaurador y recuerda que el rosismo que Milei dice reivindicar nunca fue compatible con el personalismo, el culto al líder ni la apropiación de los símbolos patrios.Mientras el sable ya no está en el museo y la Patagonia arde sin respuesta federal visible, la voz de una bisnieta de Rosas pone los puntos sobre las íes: no todo vale por un like o por un disfraz.La patria no se viste de granadero para una foto. Se defiende con memoria, dignidad y respeto.Y eso, parece, Javier Milei todavía no lo aprendió.