lunes 02 de febrero de 2026 - Edición Nº455

Latinoamérica | 2 feb 2026

Mundo en Guerra

Chile y Argentina unidos por el fuego en la Patagonia: la cruda realidad de los incendios forestales

11:25 |En pleno verano austral, la Patagonia vuelve a arder. Y esta vez, el fuego no respeta fronteras: los incendios forestales que desde mediados de enero devoran miles de hectáreas en la Región de Aysén (Chile) y en las provincias de Chubut y Santa Cruz (Argentina) han convertido a ambos países en testigos involuntarios de una tragedia compartida.


La magnitud del desastre actual

  • Chile (Región de Aysén y Los Lagos)
    Más de 45.000 hectáreas quemadas desde el 15 de enero (CONAF, 1 feb 2026).
    Los focos más graves se concentran en la comuna de Coyhaique, Lago General Carrera, Cisnes y Chile Chico.
    Varios incendios siguen activos y de comportamiento extremo: salto de coronas, columnas de convección de más de 10 km de altura y generación de tormentas de fuego.
  • Argentina (Chubut y Santa Cruz)
    Cerca de 28.000 hectáreas afectadas en la misma ventana temporal (Servicio Nacional de Manejo del Fuego – SNMF).
    Los incendios más complicados:
    • Lago Puelo / El Hoyo – Cholila (más de 12.000 ha)
    • Corcovado – Cushamen
    • Río Senguer – Tehuelches
    • Zonas cercanas a Los Antiguos y Perito Moreno

En total, entre ambos países ya superan las 70.000–75.000 hectáreas quemadas en poco más de dos semanas, una superficie equivalente a más de la mitad de la Ciudad de Buenos Aires.Unidos por el fuego: la frontera invisibleLo que más impacta no es solo la extensión, sino la simultaneidad y continuidad geográfica de los incendios:

  • El fuego que comenzó en la zona de Puerto Guadal (Chile) cruzó hacia el oeste argentino por el sector de Los Antiguos–Chile Chico.
  • El mega-incendio de Lago Puelo (Argentina) ha avanzado hacia el oeste y amenaza sectores cercanos a Futaleufú y Palena (Chile).
  • Los vientos predominantes del noroeste y oeste (típicos del verano patagónico) han funcionado como un “corredor de fuego” que ignora la línea internacional.

Esta continuidad obliga a una coordinación casi diaria entre ambos países.Cooperación real en el terrenoA pesar de las diferencias políticas y económicas, la respuesta ha sido notablemente conjunta:

  • Brigadistas compartidos
    Argentina envió brigadistas del Servicio Nacional de Manejo del Fuego y de Parques Nacionales hacia Aysén.
    Chile ha reforzado con personal de CONAF en Chubut y Santa Cruz.
  • Equipos aéreos
    Aviones y helicópteros argentinos (incluyendo el Boeing 747 Supertanker cuando estuvo disponible) han operado en sectores chilenos.
    Helicópteros Chinook y MD-500 de la FACh han apoyado en territorio argentino.
  • Comunicación permanente
    Existe un canal directo entre el ONEMI chileno, SENAPRED y el SNMF argentino.
    Se comparten mapas satelitales en tiempo real (NASA FIRMS, satélites GOES-16 y Sentinel) y pronósticos meteorológicos conjuntos.

Las causas comunes y la emergencia climáticaAmbos países enfrentan las mismas condiciones agravantes:

  • Sequía extrema de varios años (déficit hídrico acumulado superior al 60–80% en muchas cuencas).
  • Temperaturas récord (superando los 38–40 °C en sectores precordilleranos).
  • Humedad relativa muy baja (<15–20%).
  • Vientos intensos y persistentes del sector oeste/noroeste.
  • Acumulación de biomasa por falta de manejo forestal y presencia de especies invasoras altamente inflamables (retamo, rosa mosqueta, pino silvestre).

Expertos coinciden en que el cambio climático ya no es una proyección: es el principal amplificador de la temporada de incendios en la Patagonia.La imagen que resume la tragediaHoy las fotos aéreas muestran un mismo paisaje en ambos lados de la cordillera: montañas ennegrecidas, columnas de humo que se ven desde el espacio, comunidades evacuadas y brigadistas exhaustos trabajando a ambos lados de un límite que el fuego no reconoce.Chile y Argentina, históricamente unidos por la cordillera y divididos por ella, hoy están unidos por el fuego de una manera dolorosa pero también esperanzadora: cuando la naturaleza no entiende de fronteras, la cooperación sí puede hacerlo.

Queda la pregunta incómoda: ¿cuántas temporadas más hará falta vivir esta tragedia para que ambos países implementen un plan binacional serio de prevención, manejo del bosque nativo y adaptación al cambio climático en la Patagonia? Porque el fuego, lamentablemente, no espera respuestas políticas.

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