Texto clave del comunicado jordano
“El Reino Hachemita de Jordania reafirma su compromiso con la soberanía y la integridad territorial de todos los Estados de la región. Jordania no permitirá, bajo ninguna circunstancia, que su espacio aéreo o su territorio sea utilizado por cualquier país o entidad para lanzar acciones militares contra la República Islámica de Irán o contra cualquier otro Estado. Esta es una posición de principio que responde a nuestra responsabilidad como país soberano y a nuestra convicción de que la estabilidad regional solo puede lograrse mediante el diálogo y el respeto mutuo.”
La declaración no menciona explícitamente a Estados Unidos ni a Israel, pero el mensaje es imposible de no interpretar en el contexto actual: Jordania está enviando una señal directa a Washington y a Tel Aviv en medio de la escalada de tensiones en el Medio Oriente.Contexto de máxima tensiónLa postura jordana llega en un momento extremadamente delicado:
- Presencia militar estadounidense reforzada en el reino: Jordania alberga bases y tropas de EE.UU. (principalmente en Muwaffaq Salti Air Base y otras instalaciones), utilizadas frecuentemente para operaciones en Siria, Irak y como plataforma logística en el Medio Oriente.
- Ejercicios navales iraníes en el Estrecho de Ormuz y despliegue masivo de drones cerca del grupo del portaaviones USS Abraham Lincoln.
- Advertencias del líder supremo iraní, Alí Jamenei, de que un ataque estadounidense desataría una “guerra regional” con múltiples frentes.
- Presión israelí para que se permita el uso del espacio aéreo jordano en caso de una operación contra instalaciones nucleares o militares iraníes (como ya ocurrió en ataques puntuales en Siria e Irak en años anteriores).
Amán sabe que cualquier permiso tácito o explícito para sobrevuelos o lanzamiento de misiles desde su territorio lo convertiría automáticamente en un objetivo iraní, tanto de misiles balísticos como de drones kamikaze o grupos aliados (en Irak o Siria).Jordania entre dos fuegosEl reino hachemita se encuentra en una posición delicada:
- Es uno de los aliados árabes más cercanos de Estados Unidos en la región (recibe miles de millones en ayuda militar y económica anual).
- Mantiene una paz fría pero estable con Israel desde 1994.
- Tiene una población mayoritariamente palestina y una opinión pública muy sensible a cualquier acción percibida como apoyo a Israel o a operaciones contra países musulmanes.
- Depende en gran medida de la estabilidad regional para mantener el flujo de gas egipcio, agua del río Jordán y turismo.
Por eso, la declaración de hoy no es solo retórica: es una línea roja pública para evitar ser arrastrado a un conflicto que Jordania no puede permitirse.Reacciones inmediatas
- Estados Unidos: fuentes del Departamento de Estado y del Pentágono evitaron confrontar directamente la declaración jordana. Se limitaron a reiterar que “respetan la soberanía de sus aliados” y que las operaciones estadounidenses “se ajustan al derecho internacional”.
- Israel: silencio oficial. Fuentes militares israelíes consultadas por medios internacionales indicaron que “se toman nota” de la posición jordana, pero que Tel Aviv tiene “planes alternativos” si fuera necesario actuar.
- Irán: medios estatales (IRNA, Press TV) destacaron la declaración como “una posición valiente y responsable” y un “golpe a la arrogancia estadounidense e israelí”.
- Países del Golfo: Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos mantuvieron silencio oficial, aunque fuentes diplomáticas indican que comparten en privado la preocupación por una escalada regional.
¿Qué significa esto en la práctica?Si Estados Unidos o Israel decidieran lanzar una operación aérea o de misiles contra Irán, Jordania está dejando en claro que:
- No permitirá sobrevuelos de aviones de combate o drones armados.
- No autorizará el uso de sus bases para lanzamiento de misiles crucero o reabastecimiento en vuelo.
- Cualquier violación de su espacio aéreo sería considerada una agresión a su soberanía.
Esto complica significativamente cualquier escenario de ataque directo a gran escala, obligando a Washington y Tel Aviv a evaluar rutas alternativas (más largas y expuestas) a través del Mar Rojo, Irak, Siria o el Golfo Pérsico.En un Medio Oriente ya al borde del colapso, la decisión jordana de marcar territorio puede ser leída como un acto de prudencia… o como la primera grieta visible en la coalición occidental-árabe que algunos daban por sentada. El mensaje de Amán es inequívoco: esta vez, Jordania no será el puente ni la plataforma de nadie.