El evento, oficialmente denominado “Ceremonia de Reafirmación de la Capacidad Operativa”, incluyó:
Pero lo que transformó el desfile en un mensaje imposible de ignorar fue el escenario elegido y el timing: la ruta principal del recorrido pasó a pocos cientos de metros de las instalaciones de gas que fueron atacadas hace apenas 10 días por un presunto ataque iraní con drones (o misiles de crucero lanzados desde territorio proxy), donde aún se observan tuberías seccionadas, válvulas reventadas y columnas de humo residual controlado.El simbolismo es imposible de pasar por alto
“Si creen que cortando tuberías nos van a doblegar, que miren bien lo que pasa detrás de esas tuberías. Seguimos moviéndonos. Seguimos armados. Seguimos listos.”
Reacciones
“Mostramos lo que somos capaces de hacer cuando nos atacan… y lo que haremos si nos vuelven a atacar.”
Conclusión visual y estratégicaLa imagen que quedó registrada en miles de fotografías y videos es brutalmente clara:
tanques, aviones de quinta generación y sistemas antimisiles avanzando en formación mientras, a pocos metros, las tuberías de gas recientemente cortadas todavía despiden humo.Es una de las demostraciones de resiliencia y amenaza simultánea más explícitas que Israel haya realizado en años recientes.
El mensaje a Irán (y a sus aliados) no necesitó palabras:
Nos lastimaron. Seguimos de pie. Y estamos mucho más armados que cuando nos lastimaron.Ahora la pelota está del lado de Teherán. Y el próximo movimiento —sea en el Golfo, en el cielo o en el ciberespacio— se va a interpretar con esa fotografía de fondo.