Texto clave del comunicado oficial chino
“China no tiene intención ni necesidad de participar en las llamadas conversaciones de reducción de armas nucleares con Estados Unidos y Rusia.
Nuestro arsenal nuclear se mantiene en el mínimo nivel necesario para la autodefensa nacional y está muy por debajo de los niveles de las dos mayores potencias nucleares.
Cualquier intento de forzar a China a entrar en negociaciones trilaterales o de incluirla en acuerdos diseñados por otros países es inaceptable y no tiene base ni en la realidad ni en la justicia.
China no aceptará negociaciones que busquen limitar su capacidad de defensa estratégica mientras otros mantienen o expanden arsenales mucho mayores.”
El comunicado también critica explícitamente a Estados Unidos y Rusia por:
- Mantener entre ambos más del 90% de las ojivas nucleares del planeta
- Modernizar y expandir sus arsenales estratégicos
- Haber abandonado o debilitado tratados previos (INF, ABM, riesgo de no renovación del Nuevo START)
Contexto y razones estratégicas detrás del rechazo chino
- Disparidad numérica
Estimaciones actuales (2026):
- Estados Unidos: ~3.700–3.800 ojivas nucleares (1.550 desplegadas bajo Nuevo START)
- Rusia: ~4.380–4.500 ojivas (1.550 desplegadas)
- China: ~500–600 ojivas operativas (proyección: 1.000 para 2030)
Pekín sostiene que su arsenal es “mínimo y defensivo” y que cualquier limitación ahora sería desventajosa mientras EE.UU. y Rusia mantienen superioridad abrumadora.
- Rechazo al formato trilateral
China ha rechazado sistemáticamente la propuesta estadounidense (desde la administración Trump y continuada por Biden) de incluirla en un nuevo acuerdo. Argumenta que:
- No hay paridad real entre los tres arsenales
- EE.UU. mantiene sistemas de defensa antimisiles que neutralizan parte del disuasivo chino
- El formato bilateral histórico (EE.UU.-URSS/Rusia) no es aplicable a una potencia emergente
- Contexto geopolítico
- Escalada de tensiones en el Indo-Pacífico (Taiwán, Mar del Sur de China)
- Modernización acelerada del arsenal nuclear chino (nuevos silos, misiles DF-41, submarinos Type 096, bombas nucleares para H-20)
- Percepción de que cualquier acuerdo ahora limitaría el crecimiento del arsenal chino mientras EE.UU. y Rusia ya tienen arsenales maduros y sobredimensionados
Reacciones inmediatas
- Estados Unidos
El Departamento de Estado calificó la postura china como “decepcionante” y “irresponsable”. Fuentes de la administración Trump indican que seguirán buscando mecanismos bilaterales con Rusia, pero reconocen que la ausencia de China complica cualquier nuevo marco global de control de armamentos.
- Rusia
Moscú mantuvo un silencio relativo, pero medios estatales rusos destacaron que “China tiene derecho a rechazar negociaciones desiguales” y que la responsabilidad principal recae en Washington por no querer discutir la defensa antimisiles.
- Europa y OTAN
Varios líderes europeos expresaron preocupación por la falta de cualquier acuerdo vinculante que incluya a China, especialmente tras la inminente expiración del Nuevo START (5 de febrero de 2026).
Implicaciones estratégicasCon China fuera de cualquier mesa de negociación nuclear:
- El mundo entra formalmente en una era sin ningún tratado multilateral vinculante que limite los arsenales de las tres mayores potencias nucleares.
- Se acelera la carrera de modernización y expansión: EE.UU. (Sentinel, Columbia-class), Rusia (Sarmat, Poseidon, Avangard), China (DF-41/DF-27, JL-3, H-20).
- El riesgo de una carrera armamentista nuclear trilateral aumenta significativamente, especialmente en el Indo-Pacífico.
El rechazo chino no es una sorpresa, pero su formulación tan explícita y dura cierra la puerta a cualquier esperanza de corto plazo de incluir a Pekín en un nuevo marco de control de armas nucleares. El mensaje de Pekín es inequívoco:
China no negociará su ascenso nuclear desde una posición de inferioridad. Y no lo hará hasta que exista verdadera paridad estratégica. Con el Nuevo START a punto de expirar y sin China en la mesa, el control de armamentos nucleares global queda reducido a su nivel más bajo desde los años 60.