viernes 06 de febrero de 2026 - Edición Nº459

Nacionales | 5 feb 2026

Control de Información?

El Gobierno crea la Oficina Antifake News: ¿un boomerang para sus propias mentiras?

El anuncio de la creación de una Oficina Antifake News (o Unidad de Verificación de Información, según la denominación oficial que termine imponiéndose) ya está dando vueltas en redes y en los medios. La idea, según el discurso oficial, es “combatir la desinformación”, “proteger a los ciudadanos de noticias falsas” y “garantizar un debate público basado en hechos”.


Pero en cuanto se conoció la noticia, la pregunta que apareció en prácticamente todos los hilos fue la misma:¿No va a ser esto un boomerang monumental para el propio Gobierno?Y la respuesta más repetida, tanto por opositores como por observadores independientes, es un rotundo sí.

La Oficina Antifake News inevitablemente va a ser percibida como un Ministerio de la Verdad
En cuanto empiece a marcar como “desinformación” cualquier crítica dura o dato incómodo, va a ser acusada de censura selectiva. Y lo será con razón si:

  • Solo desmiente a medios opositores, periodistas críticos o usuarios de redes.
  • No toca afirmaciones oficiales que después resulten falsas o exageradas.
  • Califica como “fake” lo que en realidad es opinión o interpretación legítima.

En el momento en que la Oficina diga “esto es falso” sobre un informe de pobreza, una proyección de inflación o un dato de actividad económica que contradiga al Gobierno, se habrá convertido automáticamente en un organismo de control del discurso oficial.

El antecedente del propio estilo comunicacional
El Gobierno ha hecho de la confrontación directa y el tono agresivo su marca registrada. El vocero presidencial y el propio Presidente suelen calificar de “mentira”, “fake news” o “operación” cualquier dato o análisis que no les guste. Ahora, con una oficina formal detrás, ese estilo pasa de ser una actitud personal a una política de Estado.¿Qué pasará cuando esa oficina desmienta algo que después resulte cierto?
¿O cuando ignore o minimice errores del propio Gobierno?
La credibilidad que ya era frágil se derrumbará aún más rápido.

La paradoja del que se cree árbitro
El que se pone el traje de “verificador de la verdad” tiene que ser impecable en sus propios dichos.
Pero este es un Gobierno que ha cambiado de narrativa sobre temas centrales varias veces en poco más de dos años (déficit, inflación, cepo, emisión, tarifas, FMI, etc.). ¿Con qué autoridad moral va a venir ahora a decirle al resto qué es verdad y qué es mentira?

Conclusión incómoda

La Oficina Antifake News puede tener sentido en un contexto de consenso institucional y confianza básica en el Estado.
En un país donde más del 50 % de la población desconfía del Gobierno, donde el propio oficialismo ha sido acusado reiteradamente de manejar datos a conveniencia y donde la comunicación oficial es percibida como campaña permanente, crear una oficina que decida qué es “verdad oficial” es regalarle al adversario el arma más poderosa: la acusación de censura y manipulación.No es que vaya a ser un boomerang.

Es que ya está volviendo antes de que la oficina abra la puerta.Y cuando pegue, va a pegar fuerte.
Porque el que se pone a cazar mentiras ajenas, lo primero que expone son las propias.

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