El relato de “Jerarquizar a las FFAA”
— César Milani (@GeneralMilani) February 5, 2026
No tienen vergüenza. Hoy los militares se visten con harapos en lugar de uniformes, atraviesan una situación indigna, con salarios de miseria y una obra social quebrada.
Mientras tanto, con una fracción de lo que se ahorra deteriorando sus… https://t.co/lybqdE0acK
“El relato de ‘Jerarquizar a las FFAA’ no tiene vergüenza. Hoy los militares se ven con harapos en lugar de uniformes, atraviesan una situación indignante, con salarios de miseria y una obra social quebrada. Mientras tanto, con una fracción de lo que se ahorra deteriorando sus ingresos, se anuncian compras aisladas e insostenibles para un sistema de defensa que carece de planeamiento estratégico real. Da la impresión de que el propio gobierno termina creyendo su relato. El nivel de desconexión con la realidad no solo preocupa, asombra.”
El texto no deja lugar a interpretaciones tibias. Milani apunta directo al corazón del discurso oficial que se repite desde diciembre de 2023: la promesa de “recuperar el prestigio y la jerarquía” de las Fuerzas Armadas, mientras la situación real de los efectivos (activos y retirados) se deteriora visiblemente.Los puntos centrales que denuncia Milani
Reacciones en X y en el ambiente militar
Pero lo que más se repite, incluso entre quienes no simpatizan con Milani, es que el diagnóstico es innegable. La foto del policía encadenado al patrullero, los testimonios de soldados que no llegan a fin de mes, las quejas de familias de suboficiales que pagan planes privados porque IOSFA no responde… todo eso ya no se puede tapar con discursos.
Lo más grave: creer el propio cuentoCuando un gobierno empieza a creer su propia propaganda, pierde capacidad de corrección. Y cuando eso ocurre en el área de defensa y seguridad, las consecuencias no son solo políticas o económicas: son institucionales y de seguridad nacional.Un militar que cobra salario de pobreza, que usa harapos en lugar de uniforme, que ve su obra social colapsar y que percibe que el “jerarquizar” es solo un anuncio mediático para comprar algún equipo aislado… ese militar no está motivado. No está comprometido. No siente que lo jerarquizan: siente que lo usan.Y una fuerza armada desmotivada, precarizada y humillada no es una fuerza armada fuerte.
Es una fuerza armada vulnerable.Milani, con todos los cuestionamientos que pueda tener su propia gestión pasada, puso en palabras lo que miles de uniformados viven en silencio. Que el Gobierno lo escuche o que lo descalifique como “kirchnerista resentido” ya no cambia la realidad que se ve en los cuarteles.El relato puede seguir en los actos y en las redes.
Pero en la vida cotidiana de quien lleva el uniforme, ese relato ya no convence a nadie.
Ni siquiera a los que todavía creen que alguna vez fue cierto.