viernes 06 de febrero de 2026 - Edición Nº459

Nacionales | 5 feb 2026

Argentina

César Milani: “El relato de jerarquizar a las FFAA no tiene vergüenza”

El exjefe del Ejército, César Milani, publicó ayer en X un mensaje duro y directo que rápidamente se volvió viral dentro y fuera del ámbito militar:


 

“El relato de ‘Jerarquizar a las FFAA’ no tiene vergüenza. Hoy los militares se ven con harapos en lugar de uniformes, atraviesan una situación indignante, con salarios de miseria y una obra social quebrada. Mientras tanto, con una fracción de lo que se ahorra deteriorando sus ingresos, se anuncian compras aisladas e insostenibles para un sistema de defensa que carece de planeamiento estratégico real. Da la impresión de que el propio gobierno termina creyendo su relato. El nivel de desconexión con la realidad no solo preocupa, asombra.”

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El texto no deja lugar a interpretaciones tibias. Milani apunta directo al corazón del discurso oficial que se repite desde diciembre de 2023: la promesa de “recuperar el prestigio y la jerarquía” de las Fuerzas Armadas, mientras la situación real de los efectivos (activos y retirados) se deteriora visiblemente.Los puntos centrales que denuncia Milani

  1. Uniformes en harapos
    No es una hipérbole. Hay testimonios y fotos de cuarteles donde los uniformes de trabajo y de gala están gastados, deshilachados, descoloridos o directamente incompletos. Muchos efectivos compran con su dinero parches, insignias, botas o telas para reparar lo que el Estado no repone.
  2. Salarios de miseria
    Un suboficial con familia tipo cobra hoy (febrero 2026) entre 480.000 y 650.000 pesos líquidos en promedio. La canasta básica familiar supera largamente el millón de pesos. Eso significa que la mayoría está en situación de pobreza o muy cerca de ella, incluso con adicionales y horas extras.
  3. IOSFA quebrado
    Deuda multimillonaria, prestadores que cortan servicios, medicamentos de alto costo que no llegan, turnos que demoran meses, tratamientos interrumpidos. La obra social que descuentan religiosamente cada mes es, para muchos, una promesa incumplida.
  4. Compras aisladas vs. desfinanciamiento general
    Mientras se anuncia la compra de algún avión, helicóptero o radar con gran despliegue mediático, el presupuesto general de Defensa sigue en niveles históricamente bajos (alrededor del 0,6–0,7 % del PBI). Esas adquisiciones puntuales no resuelven la falta de repuestos, mantenimiento, combustible, entrenamiento ni infraestructura. Son fotos de impacto, no un plan.
  5. Desconexión y autoengaño
    La frase más dura de Milani es esta: “Da la impresión de que el propio gobierno termina creyendo su relato”. Es una acusación directa de que el discurso oficial ya no solo busca convencer a la opinión pública, sino que parece haber convencido al propio Gobierno de que las cosas están mejorando, cuando la realidad cotidiana de los cuarteles dice lo contrario.

Reacciones en X y en el ambiente militar

  • Muchos efectivos activos y retirados compartieron el post con frases como “gracias por decir lo que todos pensamos”, “así es, y duele más cuando viene de adentro”.
  • Otros fueron más duros: “Milani habla ahora, ¿dónde estaba cuando él era jefe?”.
  • Desde el oficialismo y sectores libertarios cercanos al Gobierno, la respuesta fue la clásica: “es un kirchnerista resentido”, “habla porque no lo dejaron ser parte”, “lo que quiere es volver al pasado”.

Pero lo que más se repite, incluso entre quienes no simpatizan con Milani, es que el diagnóstico es innegable. La foto del policía encadenado al patrullero, los testimonios de soldados que no llegan a fin de mes, las quejas de familias de suboficiales que pagan planes privados porque IOSFA no responde… todo eso ya no se puede tapar con discursos.

Lo más grave: creer el propio cuentoCuando un gobierno empieza a creer su propia propaganda, pierde capacidad de corrección. Y cuando eso ocurre en el área de defensa y seguridad, las consecuencias no son solo políticas o económicas: son institucionales y de seguridad nacional.Un militar que cobra salario de pobreza, que usa harapos en lugar de uniforme, que ve su obra social colapsar y que percibe que el “jerarquizar” es solo un anuncio mediático para comprar algún equipo aislado… ese militar no está motivado. No está comprometido. No siente que lo jerarquizan: siente que lo usan.Y una fuerza armada desmotivada, precarizada y humillada no es una fuerza armada fuerte.

Es una fuerza armada vulnerable.Milani, con todos los cuestionamientos que pueda tener su propia gestión pasada, puso en palabras lo que miles de uniformados viven en silencio. Que el Gobierno lo escuche o que lo descalifique como “kirchnerista resentido” ya no cambia la realidad que se ve en los cuarteles.El relato puede seguir en los actos y en las redes.
Pero en la vida cotidiana de quien lleva el uniforme, ese relato ya no convence a nadie.
Ni siquiera a los que todavía creen que alguna vez fue cierto.

 

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