Lo que dice el comunicado (y lo que no dice)El documento oficial destaca:
Pero no incluye ni una sola línea sobre:
En lugar de respuestas concretas, el comunicado ofrece promesas genéricas y el clásico “estamos trabajando en ello”. Es el mismo libreto que se usaba con IOSFA cuando los problemas eran exactamente los mismos.Cambio de sigla, mismos problemasOSFA nace con la misma estructura deudora, los mismos déficits operativos y la misma falta de fondos que tenía IOSFA. No hay un solo peso extra anunciado para sanear la deuda ni para recomponer prestaciones. No hay plan de contingencia para los afiliados que hoy están sin cobertura efectiva. No hay compromiso de plazos ni de auditoría externa independiente.Lo único que cambió es el membrete.
El resto —la angustia de las familias, la desesperación por un medicamento que no llega, la humillación de tener que mendigar turnos— sigue exactamente igual.El contraste que indignaMientras se anuncia con bombos y platillos el “nacimiento” de OSFA, miles de militares y sus familias siguen viviendo la misma pesadilla:
Y en ese contexto, el Gobierno celebra un cambio de nombre como si fuera una solución estructural.¿Quién cree todavía en estos comunicados?El nivel de desconexión ya no solo preocupa: asombra.
Parece que en algunos despachos creen que cambiando la sigla, cambiando el logo o cambiando cuatro palabras en un comunicado se borra una crisis de años.
Pero los afiliados no viven de siglas ni de textos bonitos. Viven de prestaciones reales, de medicamentos que llegan a tiempo, de cirugías que se hacen, de salarios que permitan vivir con dignidad.OSFA no nació para solucionar problemas.
Nació para seguir administrando los mismos problemas con un nombre distinto.Y mientras no haya plata de verdad, no haya un plan serio de saneamiento y no haya voluntad política de priorizar la salud de los uniformados por encima de cualquier otra cosa, el cambio de nombre será exactamente eso: un cambio de nombre.Para los que siguen esperando que el sistema de salud militar funcione, el comunicado de hoy no trajo esperanza.
Solo trajo otra sigla más para recordar que, en materia de obra social, la continuidad es la regla y la solución, la excepción.