¿Por qué está creciendo tanto? La respuesta que más se repite entre analistas, periodistas y votantes es clara: Villarruel conecta con los valores tradicionales que muchos argentinos extrañan en medio del ajuste económico y la incertidumbre.¿Qué valores son los que están funcionando?
Mientras el presidente carga con el desgaste diario de tarifazos, recortes, inflación y caída del consumo, Villarruel aparece más asociada a temas simbólicos, patrióticos e institucionales. Su discurso sobre Malvinas, el homenaje a los héroes de la patria y la defensa de una Argentina con “valores de antes” genera empatía en sectores medios, conservadores y votantes que quieren “orden económico” pero también estabilidad cultural y emocional.
Un perfil que la diferencia
Villarruel mantiene cierta autonomía respecto del núcleo más cercano al poder (el famoso “triángulo” Milei-Caputo-Karina). Ese posicionamiento le permite presentarse como una figura más institucional, templada y patriótica, sin cargar con todo el costo político de las medidas más duras.Publicaciones y analistas ya hablan de que “interpela a un electorado que busca orden institucional y valores tradicionales sin el desgaste permanente que caracteriza a la Presidencia”. Y los números lo confirman: su 45% de imagen positiva (47% negativa y 8% indecisos) es su mejor registro en meses recientes.No todo es color de rosa, pero el viento sopla a favor
Algunas encuestas muestran contradicciones:
AtlasIntel la castiga más dentro del oficialismo y en mediciones anteriores de otras consultoras su rechazo superaba el 60%. Sin embargo, el consenso en estos primeros días de febrero 2026 es que Villarruel está en una trayectoria claramente ascendente, sobre todo entre quienes valoran la “mano firme” en seguridad, soberanía y tradición.¿Y qué viene ahora?El crecimiento genera preguntas inevitables: ¿mantendrá esta independencia? ¿Podría convertirse en una candidata con peso propio hacia 2027? ¿O incluso en una figura de eventual alianza con otros sectores de centroderecha?Por ahora los datos hablan solos: mientras el ajuste genera fatiga en muchos sectores, el discurso de valores tradicionales, patria e instituciones está encontrando un espacio propio y cada vez más sólido.La gente empieza a mirar con muy buenos ojos a su vice. No porque rechace el proyecto libertario, sino porque en Villarruel encuentra una versión más cercana, más tranquila y más “de raíz” de lo que muchos consideran esencial para la Argentina que quieren recuperar.