Este repunte, según el economista Martín González Rozada (responsable del indicador), se explica principalmente por el encarecimiento de las canastas básicas —que en diciembre subieron 4,1%, superando la inflación general del 2,8%— y por la pérdida de poder adquisitivo en ingresos reales durante el último tramo del año. Una familia tipo necesitó $1.308.713 mensuales para no caer en la pobreza y $589.510 para no ser indigente.
La proyección de la Di Tella llega en un momento clave: el INDEC aún no publicó la medición oficial del segundo semestre 2025 (se espera para marzo 2026), y el Gobierno venía destacando bajas consecutivas en los trimestres previos (26,9% en el tercer trimestre según estimaciones oficiales del Ministerio de Capital Humano). El salto de 28,7% a 32,5% en apenas tres meses interrumpe esa tendencia y genera críticas por el contraste con el discurso oficial de “pobreza en caída histórica”.
El efecto de la devaluación inicial (diciembre 2023) y la comparación de largo plazo
Para entender el alcance real del deterioro, hay que incorporar el shock inflacionario de fines de 2023 y principios de 2024. Tras la devaluación del 118% anunciada por Milei y Caputo, la pobreza oficial del INDEC saltó al 52,9% en el primer semestre de 2024 (pico histórico reciente).
Desde ese máximo, la medición oficial bajó fuertemente (hasta 31,6% en el primer semestre 2025 y estimaciones de 26,9% en el tercero), pero el punto de partida fue extremadamente alto.Si se compara el nivel actual proyectado (30-32% a fines de 2025) con el de fines de 2017 / principios de 2018 —época de Mauricio Macri, antes de la crisis cambiaria de 2018—, la pobreza se ubicaba en torno al 25-28% (según series INDEC históricas). Incluso tomando el promedio de 2017 completo (28,6%), el nivel de 2025-2026 sigue varios puntos por encima.
Esto lleva a la conclusión que circula en críticas al Gobierno: sumando el salto provocado por la devaluación inicial de diciembre 2023, el saldo neto de La Libertad Avanza en materia de pobreza es peor que el registrado hace ocho años. En otras palabras, aunque hubo una fuerte corrección a la baja desde el pico de 2024, el país no recuperó los niveles pre-crisis de 2023 ni los de 2017-2018.
¿Por qué subió en el último trimestre de 2025?
La propia UTDT proyecta que, si la inflación sigue desacelerando en 2026, la pobreza podría volver a bajar y estabilizarse cerca del 30%, el piso más bajo de los últimos siete años. Sin embargo, el repunte de fines de 2025 deja en evidencia que la reducción no es lineal ni irreversible, y que el costo social del ajuste de 2023-2024 sigue pesando en la comparación histórica.
Mientras el INDEC no publique los números oficiales, el Nowcast de la Di Tella se convierte en la referencia más actualizada y técnica disponible. Y su mensaje es incómodo para el oficialismo: la pobreza no solo no se derrumbó de forma sostenida, sino que volvió a trepar en el cierre de 2025, dejando un saldo que, medido en ocho años, es negativo.