jueves 12 de febrero de 2026 - Edición Nº465

Nacionales | 12 feb 2026

Argentina

El Nuevo Ministro de Defensa: De "Zaraza" a Fiel Discípulo de Petri, Vendiendo Humo en Uniforme

16:51 |En los pasillos del Ministerio de Defensa argentino, el aire se carga de ironía y descontento. Carlos Presti, el flamante titular de la cartera —nombrado a fines de enero de 2026 en medio de la crisis interna de La Libertad Avanza—, ya ha ganado un apodo que resuena como un eco burlón: "Zaraza". No es casualidad; en el lunfardo porteño, "zaraza" evoca algo vacío, superficial, una charlatanería que pretende ser profunda pero se desinfla al primer soplo de realidad. Y así parece ser la gestión que inaugura Presti: un show de marketing político disfrazado de estrategia nacional, con las Fuerzas Armadas como telón de fondo desnutrido.


Presti llega al cargo como un fiel discípulo de Luis Petri, su antecesor, cuyo paso por el ministerio fue un compendio de promesas rimbombantes y recortes reales. Petri, recordemos, fue el artífice de una "reforma" que priorizó la foto con el uniforme militar por sobre el equipamiento real: desfiles patrióticos, discursos sobre soberanía y alianzas con potencias extranjeras que, en la práctica, dejaron a las FF.AA. más expuestas que nunca. Ahora, Presti —ex jefe del Ejército y con un perfil más "técnico"— parece seguir el libreto al pie de la letra. Usa el uniforme militar no como símbolo de neutralidad institucional, sino como bandera partidaria: un trapo libertario ondeando en actos públicos, donde el "orden" se confunde con la obediencia ciega al poder de turno. ¿Defensa nacional o propaganda electoral? La línea se borra en cada tuit oficial.

Lo más preocupante es la "nueva política de defensa" que inaugura este "Zaraza". En un país donde las Fuerzas Armadas ya padecen una desnutrición crónica —salarios por debajo de la línea de pobreza, equipamiento obsoleto heredado de décadas de desinversión, y un presupuesto que se evapora en ajustes fiscales—, Presti promete una "modernización" que suena a chiste de mal gusto. ¿Cómo se moderniza con migajas? El nuevo ministro habla de "eficiencia" y "alianzas estratégicas" (léase: mayor dependencia de EE.UU. e Israel), pero omite que el presupuesto 2026 destina menos del PBI que otros años para la defensa, un piso histórico que deja a soldados, marinos y aviadores en condiciones precarias. Es como pretender ganar una maratón con zapatos rotos: puro voluntarismo ideológico.

Y para vender esta gestión fallida, entran en escena los influencers libertarios, esos vendedores ambulantes del oficialismo que promocionan el "cambio" como si fueran golosinas en un colectivo. En redes sociales, cuentas afines al Gobierno —desde tuiteros pagos hasta youtubers con miles de seguidores— repiten el mantra: "Presti trae orden y patria". Fotos editadas de maniobras militares, videos virales con música épica y frases motivadoras que esconden la realidad: aviones que no vuelan, buques anclados por falta de repuestos, y soldados que deben elegir entre comer o entrenar. Es marketing barato, como esas golosinas que se ofrecen en el bondi: dulce al principio, pero sin sustancia y con fecha de vencimiento próxima.

Esta "zaraza" en el Ministerio no es solo un problema de nombres o apodos; es un síntoma de un Gobierno que prioriza la imagen sobre la sustancia. Mientras Milei y su entorno pelean internas palaciegas, las Fuerzas Armadas —que deberían ser el pilar de la soberanía— se convierten en un decorado partidario. ¿Cuánto más resistirán las tropas esta desnutrición institucional? Presti, como discípulo de Petri, inaugura una era donde la defensa nacional se reduce a un slogan vacío. Y los influencers, como vendedores en el colectivo, siguen ofreciendo caramelos que nadie necesita, mientras el país avanza hacia un abismo de vulnerabilidad. Es hora de exigir más que palabras: equipamiento real, salarios dignos y una política que defienda, no que desfile.

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