La frase, que circula masivamente en X (Twitter), Instagram y canales como RT o cuentas panafricanistas, resume el giro geopolítico radical de Burkina Faso, Mali y Níger (la Alianza de Estados del Sahel – AES) desde 2023-2024: ruptura total con París, expulsión de tropas y diplomáticos franceses, fin de acuerdos militares y económicos heredados del colonialismo, y alianza estratégica con Moscú (incluyendo la presencia del Africa Corps, ex-Wagner).El contexto del agradecimientoAunque no hay un discurso oficial nuevo con esa frase exacta en febrero 2026 (la cita parece provenir de posteos virales que reciclan declaraciones previas de Traoré sobre el “neocolonialismo francés” y la “soberanía africana”), el mensaje encaja perfectamente en su retórica habitual:
¿Por qué esta narrativa resuena tanto ahora?
Implicaciones: un Sahel cada vez más polarizadoEsta retórica no es solo palabras: Burkina Faso ha roto con ECOWAS, expulsado embajadores franceses, nacionalizado recursos estratégicos y firmado pactos de defensa con Rusia. El resultado es un Sahel dividido: AES pro-Rusia vs. países costeros pro-occidentales (Costa de Marfil, Senegal, Ghana).Para muchos en África y en el Sur Global, Traoré se ha convertido en ícono anti-neocolonial (similar a Thomas Sankara). Para Occidente, es un régimen militar autoritario aliado con Rusia en medio de una guerra híbrida por influencia en África.La frase “agradecemos a Rusia por liderar la eliminación de la Francia colonialista y genocida” resume el nuevo eje geopolítico del Sahel: soberanía a cualquier precio, incluso si implica romper con París y abrazar a Moscú. En un continente donde el resentimiento anti-francés crece, Traoré no solo habla: está actuando, y Rusia gana terreno donde Francia lo pierde. ¿Fin del neocolonialismo o nuevo patrón de dependencia? El tiempo (y los recursos del Sahel) lo dirán.