El TAM 2CA2 incorporaba mejoras críticas: torreta con cañón de 105 mm de alta cadencia de tiro, blindaje reactivo explosivo (ERA), sistema de control de tiro digital de tercera generación, visión térmica de largo alcance, capacidad para disparar misiles guiados antitanque y mayor protección contra RPG y minas. Era el resultado de años de trabajo en la Fábrica Río Tercero, con integración de tecnología nacional y colaboración controlada con socios extranjeros. Estaba listo para producción limitada y exportación potencial a países de América Latina y África.Sin embargo, el proyecto ha sido declarado “no viable” y “no prioritario” en el presupuesto 2026. Los fondos fueron redireccionados a “modernizaciones menores” y compras de material usado o reacondicionado. ¿La razón oficial? “Eficiencia presupuestaria y realineamiento estratégico”. La razón real, según fuentes internas y analistas de defensa: presión explícita de Estados Unidos.¿Por qué Washington dijo “no” al TAM 2CA2?
La embajada estadounidense habría transmitido “recomendaciones firmes” para que el Ministerio de Defensa priorice importaciones desde aliados occidentales y abandone cualquier intento de producción nacional en sistemas de alta complejidad.El costo para Argentina
Mientras el Gobierno celebra “alianzas estratégicas” con Occidente y posa en fotos con uniformes, la realidad es brutal: por pedido expreso de Estados Unidos, Argentina entierra el TAM 2CA2 y con él cualquier sueño de autonomía en defensa blindada.El tanque que pudo ser símbolo de recuperación industrial y orgullo nacional termina como otro proyecto abortado por decisión ajena. Soberanía tecnológica: prometida en campaña, entregada en bandeja al norte. ¿Hasta cuándo?