domingo 15 de febrero de 2026 - Edición Nº468

Internacionales | 15 feb 2026

Mundo en Guerra

¡China apunta directo al corazón de Japón! El canciller chino compara el arrepentimiento alemán con la “idolatría” japonesa a los criminales de guerra de Clase A

16:39 |En una declaración cargada de simbolismo histórico y mensaje geopolítico, el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, lanzó una dura comparación entre Alemania y Japón durante una conferencia de prensa en Pekín el 14 de febrero de 2026. Sus palabras, ampliamente citadas por medios estatales chinos y replicadas en redes globales, vuelven a poner el dedo en la llaga de una herida que nunca cicatriza en Asia Oriental:


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«Tras la Segunda Guerra Mundial, Alemania llevó a cabo un exhaustivo reconocimiento de los crímenes nazis y aprobó leyes que prohíben las expresiones y acciones que promueven la ideología nazi. Pero Japón aún rinde homenaje a los criminales de guerra de Clase A, consagrados como los llamados ‘heroicos’. Esta diferencia de actitud hacia la historia es la raíz de muchas tensiones en Asia Oriental hoy.»

La frase no es casual. Wang Yi la pronunció en el marco de una nueva escalada diplomática entre Pekín y Tokio, justo cuando Japón —bajo el liderazgo de la primera ministra Sanae Takaichi— ha endurecido su postura hacia China y ha incrementado ejercicios militares conjuntos con Estados Unidos, Australia y Filipinas en el Indo-Pacífico.El trasfondo histórico que Pekín no olvidaChina utiliza sistemáticamente la memoria de la Segunda Guerra Sino-Japonesa (1937-1945) como arma diplomática. Los puntos clave que Pekín repite una y otra vez:

  • Yasukuni: El santuario sintoísta de Tokio donde se rinde culto a 14 criminales de guerra de Clase A condenados en el Tribunal de Tokio (incluyendo al primer ministro Hideki Tojo). Visitas de políticos japoneses (aunque menos frecuentes desde 2013) o incluso ofrendas simbólicas del gobierno generan protestas masivas en China y Corea del Sur.
  • Libros de texto y negacionismo: Pekín acusa a Japón de minimizar o relativizar atrocidades como la Masacre de Nankín (1937), las mujeres de consuelo (“comfort women”) y los experimentos de la Unidad 731.
  • Contraste con Alemania: Mientras Alemania prohíbe por ley la negación del Holocausto, el saludo nazi y cualquier glorificación del Tercer Reich, Japón no tiene legislación equivalente. Pekín presenta esto como prueba de que Tokio “no ha aprendido la lección de la historia”.

Reacción en Tokio y el mensaje implícitoEl Ministerio de Asuntos Exteriores japonés respondió con su fórmula habitual: “Lamentamos profundamente que China siga utilizando la historia como herramienta política”. Fuentes diplomáticas japonesas calificaron las palabras de Wang Yi como “provocación innecesaria” en un momento en que ambos países mantienen canales de diálogo económico y de seguridad.Sin embargo, el mensaje de Pekín va más allá de la memoria histórica: es una advertencia estratégica. Al resaltar la “falta de arrepentimiento” japonés, China busca:

  • Legitimar su postura dura en disputas territoriales (islas Diaoyu/Senkaku, mar de China Oriental).
  • Presionar a aliados de Japón (EE.UU., Australia, Filipinas) para que cuestionen la fiabilidad moral de Tokio.
  • Reforzar su narrativa interna de “víctima histórica” frente a un “Japón revanchista”, alimentando el nacionalismo chino en un año de alta tensión regional.

Un contraste que duele en AsiaMientras Alemania es vista en Europa y el mundo como modelo de reconciliación (Vergangenheitsbewältigung), Japón sigue siendo percibido en China, Corea y partes del Sudeste Asiático como un país que “no ha cerrado el capítulo” de su pasado imperial. Esta percepción no solo es histórica: es una herramienta activa en la geopolítica actual.La declaración de Wang Yi no busca diálogo; busca recordarle al mundo —y especialmente a Tokio— que, para Pekín, la historia no es pasado: es munición presente en la lucha por el liderazgo en Asia. Y mientras el Yasukuni siga recibiendo ofrendas y los libros de texto japoneses eviten detalles incómodos, China seguirá repitiendo la misma pregunta incómoda: ¿por qué Alemania pudo y Japón no?

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