En una conferencia de prensa conjunta con el secretario de Defensa estadounidense en Jerusalén, Netanyahu fue categórico:
“No basta con límites, inspecciones o congelamientos temporales. Todo el material de uranio enriquecido —en cualquier nivel— debe ser retirado físicamente de Irán. De lo contrario, en cuestión de meses o semanas, Teherán podrá reconstruir su programa nuclear militar y cruzar el umbral atómico. Israel no permitirá que eso ocurra.”

La declaración llega en el pico de la escalada regional:
- Irán ha aumentado su stock de uranio enriquecido al 60 % (cerca del 90 % necesario para una bomba) a niveles récord, según el último informe del OIEA (enero 2026).
- Teherán ha instalado centrifugadoras avanzadas IR-6 e IR-9 en instalaciones subterráneas de Natanz y Fordow, reduciendo drásticamente el “tiempo de ruptura” (breakout time) a semanas, según estimaciones israelíes y estadounidenses.
- El despliegue masivo de fuerzas estadounidenses en el Golfo (portaaviones, Patriot/THAAD adicionales, F-35 británicos) y las amenazas iraníes de responder contra bases aliadas si hay ataque.
Netanyahu insistió en que cualquier acuerdo futuro —incluso uno negociado por la administración Trump— debe incluir:
- Desmantelamiento completo de centrifugadoras avanzadas.
- Extracción física de todo uranio enriquecido por encima del 3,67 % (límite del JCPOA original).
- Destrucción o exportación supervisada de las existencias actuales (más de 5.500 kg de uranio enriquecido al 60 %, según OIEA).
- Acceso ilimitado e indefinido de inspectores a sitios militares y no declarados.
“Sin estos elementos, cualquier ‘acuerdo’ será una rendición disfrazada. Irán no necesita negociar; necesita desmantelarse”, sentenció el primer ministro.Reacciones inmediatas
- Irán: El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores calificó las declaraciones de “amenaza de guerra” y reiteró que “el programa nuclear iraní es pacífico y bajo supervisión del OIEA”. El comandante de la Guardia Revolucionaria, Hossein Salami, advirtió que “cualquier intento de tocar nuestras instalaciones nucleares provocará una respuesta devastadora en toda la región”.
- Estados Unidos: Fuentes del Departamento de Estado indicaron que Washington “comparte la preocupación por el avance nuclear iraní”, pero evitó respaldar explícitamente la demanda de “retirada total” de materiales. La administración Trump busca un “acuerdo mejor y más fuerte” que el JCPOA, pero no ha descartado la opción militar.
- Europa: Francia, Reino Unido y Alemania (E3) expresaron “profunda preocupación” por el stock iraní, pero insistieron en que la solución debe ser diplomática y multilateral.
La postura de Netanyahu —más dura que en cualquier momento de su carrera— refleja el cálculo israelí actual: con Trump de vuelta en la Casa Blanca, con Irán más cerca que nunca del umbral nuclear y con Hezbollah y los hutíes debilitados por conflictos paralelos, Jerusalén ve una ventana única para forzar un desmantelamiento total o justificar una acción preventiva.El ultimátum está servido: o Irán entrega todo su uranio enriquecido, o Israel —y posiblemente EE.UU.— podrían considerar que “no hay más tiempo para negociar”. En el Medio Oriente de 2026, cada centrifugadora que gira es un paso más cerca del punto de no retorno.