martes 17 de febrero de 2026 - Edición Nº470

Internacionales | 16 feb 2026

China,Iran,Isrrael, EEUU

¡ULTIMÁTUM A CHINA! Israel y EE.UU. amenazan con “consecuencias graves” si Pekín sigue comprando petróleo iraní

Funcionarios de alto nivel de Israel y Estados Unidos enviaron una advertencia explícita y simultánea a China durante las últimas 72 horas (15-17 de febrero de 2026): deje inmediatamente de adquirir petróleo iraní o enfrente sanciones secundarias, restricciones financieras y posibles acciones directas contra empresas chinas involucradas.


La declaración más dura provino del ministro de Defensa israelí Israel Katz, quien en una entrevista con el canal 12 de Israel afirmó:

“China no puede seguir financiando la máquina de guerra iraní y al mismo tiempo pretender ser un actor responsable en el escenario global. Cada barril de petróleo iraní que compra Pekín financia directamente los misiles que apuntan a Israel y las milicias que atacan a nuestros aliados. Si China no detiene estas compras de forma inmediata y verificable, habrá consecuencias graves y multifacéticas.”

Horas después, un alto funcionario del Departamento de Estado estadounidense (citado bajo anonimato por Bloomberg y Reuters) reforzó el mensaje:

“Estamos en conversaciones directas con Pekín sobre este tema. La adquisición masiva de petróleo iraní por parte de empresas chinas viola el espíritu de las sanciones existentes y socava los esfuerzos para evitar que Irán cruce el umbral nuclear. Si no hay un cambio rápido y sustancial, se activarán sanciones secundarias contra entidades chinas, incluyendo bancos y empresas energéticas.”

Los números que explican la furiaSegún datos compilados por Kpler, Vortexa y el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS):

  • China importó en 2025 ≈1,1-1,3 millones de barriles diarios de crudo iraní (casi el 90 % del petróleo exportado por Teherán).
  • En enero-febrero 2026 la cifra se mantuvo en niveles récord: ≈1,4 millones bpd.
  • Gran parte de este petróleo se compra con descuentos de 10-15 dólares por barril respecto al Brent, y se paga en yuanes o mediante esquemas de trueque (petróleo por bienes chinos), lo que elude en gran medida el sistema SWIFT y las sanciones estadounidenses.

Para Israel y la administración Trump, este flujo financiero es la principal fuente de oxígeno que permite a Irán:

  • Mantener y expandir su programa nuclear (stock de uranio al 60 % en máximos históricos).
  • Financiar a Hezbollah, hutíes y milicias chiíes en Irak y Siria.
  • Desarrollar misiles balísticos hipersónicos y drones de largo alcance.

¿Qué tipo de “consecuencias” se barajan?Fuentes en Washington y Jerusalén mencionan varias opciones ya en estudio:

  1. Sanciones secundarias contra bancos chinos que facilitan pagos (ej. Bank of Kunlun, ya sancionado en 2012 y vuelto a usar).
  2. Restricciones a empresas energéticas chinas (Sinopec, CNPC, CNOOC) en mercados estadounidenses y aliados.
  3. Bloqueo selectivo de componentes tecnológicos críticos para la industria china de semiconductores y baterías (como represalia asimétrica).
  4. Acciones navales en el Golfo Pérsico o Mar Arábigo para interceptar petroleros iraníes (opción considerada “último recurso” por ahora).
  5. Presión diplomática sobre países que sirven de puente (Emiratos, Malasia, Singapur) para que dejen de reetiquetar petróleo iraní como “malasio” o “emirati”.

Reacción inicial de PekínEl Ministerio de Relaciones Exteriores chino respondió con su clásico lenguaje diplomático:

“China rechaza cualquier intento de imponer sanciones unilaterales o extraterritoriales. Nuestras relaciones energéticas con Irán son legítimas, comerciales y no violan ninguna resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. Instamos a las partes relevantes a abstenerse de politizar las cuestiones energéticas y económicas.”

Sin embargo, analistas del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) y del Instituto Internacional de Estudios Iránicos señalan que Pekín está evaluando seriamente reducir compras visibles de crudo iraní en los próximos meses para evitar una escalada mayor con la administración Trump.¿Qué significa esto en el tablero global?El ultimátum conjunto israelí-estadounidense a China representa una de las pruebas más duras hasta ahora de la política de “máxima presión” renovada contra Irán en la era Trump 2.0. Si China cede y reduce drásticamente sus importaciones, Teherán perdería su principal fuente de ingresos en divisas fuertes → impacto directo en su capacidad de financiar proxies y programa nuclear. Si Pekín se mantiene firme, se arriesga a sanciones que podrían golpear su propia economía en un momento de desaceleración y guerra comercial latente con EE.UU.El mundo observa: ¿China doblará la rodilla ante la amenaza nuclear-israelí-estadounidense o doblará la apuesta y desafiará abiertamente al eje Washington-Jerusalén? Las próximas semanas serán decisivas.

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