Sus palabras textuales, según la traducción oficial difundida por la agencia iraní IRNA y verificada por medios internacionales, fueron:
“Más peligroso que una flota de buques de guerra es un arma que puede enviarlos al fondo del mar. El enemigo debe saber que nuestras capacidades navales y de misiles están diseñadas precisamente para eso: hacer que cualquier armada que se acerque a nuestras aguas sufra un destino similar al de los invasores del pasado. Que el presidente estadounidense y sus almirantes lo tengan claro: el Golfo Pérsico no será un patio de juegos para portaaviones.”
Contexto inmediato de la amenazaLa declaración llega en el momento de máxima concentración militar estadounidense en la región desde la crisis de 2020:
Jamenei no mencionó explícitamente nombres de armas, pero el mensaje es claro para los analistas militares: se refiere a la familia de misiles antibuque iraníes capaces de alcanzar velocidades hipersónicas (Mach 8-15) en fase terminal y con maniobrabilidad extrema, como:
Reacciones inmediatas
¿Bluff o capacidad real?Expertos militares occidentales (RUSI, CSIS, IISS) coinciden en que Irán posee hoy una de las capacidades antibuque más densas y asimétricas del mundo, diseñada precisamente para saturar y abrumar grupos de portaaviones en el Golfo Pérsico y el Estrecho de Ormuz.
Sin embargo, dudan de su capacidad para “enviar al fondo” un grupo de ataque completo sin sufrir pérdidas catastróficas propias.La frase de Jamenei no es nueva en su retórica, pero el timing —justo cuando el USS Abraham Lincoln está más cerca que nunca y Trump endurece su postura— la convierte en uno de los mensajes más peligrosos desde la crisis del petrolero Stena Impero en 2019.El Golfo Pérsico está más caliente que nunca. Un portaaviones estadounidense representa poderío absoluto… hasta que alguien demuestra que puede hundirlo. Y el ayatolá Jamenei acaba de decir, en voz alta y clara, que Irán cree tener esa arma.