En paralelo, y según consta en el expediente público de contrataciones del Estado (Contrat.ar – Expediente EX-2026-0456789-APN-SGC#MRE), la esposa de Federico Sturzenegger, María Belén Arce, fue adjudicataria de un contrato por $114.000.000 (ciento catorce millones de pesos) con el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto para “servicios de consultoría estratégica y asesoramiento en políticas de integración económica internacional”.Los detalles que indignan
El contrato fue otorgado a la consultora Arce & Asociados SRL, donde María Belén Arce figura como socia mayoritaria y directora técnica.El contraste con las Fuerzas Armadas
Mientras tanto, $114 millones equivalen aproximadamente a:
Reacciones y silencio oficialEn grupos internos de WhatsApp de militares y en foros castrenses la indignación es total:
Desde el Gobierno, silencio absoluto. Ni Sturzenegger, ni Werthein, ni Presti, ni la Oficina Anticorrupción han salido a dar explicaciones. El contrato sigue vigente y la plata ya comenzó a girarse.¿Qué dice la ley?La Ley de Ética Pública (25.188) y el Régimen de Conflictos de Intereses prohíben expresamente que funcionarios públicos intervengan en contratos que beneficien a su cónyuge o parientes directos. Aunque Sturzenegger no firma directamente, su rol como asesor estrella del Gobierno y figura clave en la toma de decisiones económicas hace que el vínculo sea imposible de ignorar.La pregunta que circula en los cuarteles y en redes castrenses es simple y dolorosa:
El ajuste parece tener dos velocidades: una para los que sirven en el sur, en la cordillera o en el norte… y otra muy distinta para los que orbitan cerca del poder central. El malestar crece. Y esta vez no es ideológico: es de bolsillo y de dignidad.