La propuesta fue presentada de forma no oficial pero con alto nivel de filtración en Bruselas durante la reunión del Consejo Europeo de Asuntos Exteriores del 17 de febrero de 2026, y confirmada por varias fuentes diplomáticas a medios como Politico Europa, Le Monde y Der Spiegel.Los puntos clave de la posición europeaSegún los borradores filtrados y declaraciones de altos funcionarios (incluyendo a Kaja Kallas, Alta Representante para Asuntos Exteriores, y a varios ministros de Exteriores de países bálticos, Polonia y los nórdicos):
- La retirada rusa debe ser total y verificable por observadores internacionales (OSCE + ONU) en todos los territorios mencionados.
- Plazo propuesto: 12-18 meses desde la firma de un acuerdo de cese al fuego en Ucrania.
- La exigencia se presenta como condición sine qua non para que la UE acepte cualquier arreglo que implique concesiones territoriales o neutralidad ucraniana.
- No se aceptará un “congelamiento” del conflicto con presencia militar rusa permanente en países soberanos vecinos.
¿Por qué la UE incluye ahora Bielorrusia, Georgia, Armenia y Transnistria?Varios factores explican este giro agresivo en la postura europea:
- Debilidad percibida de Rusia
Tras el estancamiento en Ucrania y el acuerdo parcial de Estambul II (diciembre 2025), la UE cree que Moscú está en su momento de mayor vulnerabilidad militar y económica desde 2022.
- Presión de los países del flanco este
Polonia, los bálticos, Finlandia y Suecia (ya en OTAN) exigen que cualquier negociación incluya garantías de seguridad para toda Europa del Este, no solo Ucrania.
- El precedente de Bielorrusia como “estado vasallo”
La presencia permanente de tropas rusas en Bielorrusia (desde 2022) y el despliegue del misil Oreshnik convierten a Minsk en una extensión de facto del territorio ruso amenazante para la UE.
- Oportunidad en el Cáucaso y Moldavia
- Georgia: tras las protestas masivas contra la “ley de agentes extranjeros” y el giro pro-occidental de la oposición, Bruselas ve una ventana para presionar por la retirada de Abjasia y Osetia del Sur.
- Armenia: distanciamiento de Moscú tras la derrota en Nagorno-Karabaj → oportunidad para sacar la base rusa de Gyumri.
- Transnistria: con Moldavia avanzando hacia la UE y Ucrania debilitando el corredor ruso, la UE quiere forzar la salida de los ~1.500 soldados rusos “de paz”.
Reacciones inmediatas
- Rusia: El Ministerio de Relaciones Exteriores calificó la propuesta de “inaceptable y delirante”. Dmitri Peskov la describió como “intento de dictar condiciones de rendición a Rusia”.
- Bielorrusia: Lukashenko respondió con un discurso televisado: “Cualquier intento de sacar tropas rusas de Bielorrusia será considerado una agresión directa contra la Unión Estatal”.
- Georgia y Moldavia: Ambos gobiernos acogieron positivamente la iniciativa europea, aunque con cautela.
- Armenia: Nikol Pashinyan (primer ministro) ha mantenido silencio oficial, pero fuentes cercanas indican que Ereván ve con buenos ojos la salida rusa de Gyumri.
- Estados Unidos: La administración Trump ha mantenido distancia, calificando la propuesta como “interesante pero prematura”. Fuentes del Departamento de Estado indican que Washington prefiere enfocarse en Ucrania y no abrir múltiples frentes simultáneos.
¿Es realista esta exigencia?La gran mayoría de analistas europeos y estadounidenses consideran la demanda máximamente ambiciosa pero poco realista en el corto plazo:
- Rusia ve Bielorrusia como su “estado tapón” estratégico y no cederá bases allí sin una derrota militar total.
- Abjasia y Osetia del Sur son reconocidas por Rusia como estados independientes; retirar tropas equivaldría a perder influencia en el Cáucaso.
- Transnistria es un punto de apoyo clave para presionar a Moldavia y Ucrania.
- Armenia depende todavía de Rusia para armamento y seguridad, pese al distanciamiento reciente.
Sin embargo, la UE apuesta a que la combinación de sanciones, aislamiento económico y presión militar indirecta (a través de Ucrania) pueda forzar concesiones rusas en el mediano plazo (2027-2028).ConclusiónLa UE acaba de subir la apuesta al máximo: ya no se conforma con recuperar Ucrania; quiere desmantelar la presencia militar rusa en todo su perímetro occidental y sur. Es una jugada audaz, arriesgada y posiblemente maximalista, pero refleja la convicción europea de que Rusia está más débil de lo que aparenta y que ahora es el momento de presionar.Si Moscú rechaza (lo más probable), la guerra fría europea se profundizará. Si acepta (improbable), sería el mayor retroceso geoestratégico ruso desde 1991.El tablero está servido. Y esta vez, Bruselas juega todas las fichas.