jueves 19 de febrero de 2026 - Edición Nº472

Internacionales | 19 feb 2026

Francia y China

¡FRANCIA ROMPE EL SILENCIO! Macron y su gobierno declaran oficialmente: “Valoramos el papel de China como superpotencia”

16:29 |En un giro diplomático que sacude el tablero transatlántico, Francia ha elevado su reconocimiento a China al nivel más alto posible: “valoramos su papel como superpotencia”. La frase, pronunciada por el ministro de Asuntos Exteriores Jean-Noël Barrot y respaldada por el propio presidente Emmanuel Macron, marca el punto más explícito hasta la fecha de la voluntad francesa de tratar a Pekín como igual en el escenario global, sin alinearse ciegamente con Washington ni caer en confrontación total.


Las declaraciones que marcan el cambioDurante la recepción del primer ministro chino Li Qiang en París (enero 2026) y en la cumbre UE-China de Bruselas (febrero 2026), los líderes franceses repitieron el mensaje con claridad:

  • Emmanuel Macron (en la cena oficial):
    “China es una superpotencia con la que Europa debe hablar de igual a igual. Desacoplarse totalmente sería un error estratégico histórico.”
  • Jean-Noël Barrot (ante la Asamblea Nacional, 17 de febrero 2026):
    “Valoramos el papel de China como superpotencia responsable. No estamos en una lógica de bloqueo ni de guerra fría. Queremos una relación madura, basada en reciprocidad y respeto mutuo.”
  • Sébastien Lecornu (ministro de Defensa):
    “China ha demostrado capacidad de proyección global y tecnológica. Es una superpotencia que no podemos ignorar ni tratar como adversario permanente.”

¿Por qué Francia elige este camino ahora?

  1. Realismo económico brutal
    China es el tercer socio comercial de Francia (tras Alemania y EE.UU.). Empresas como Airbus (más de 500 pedidos pendientes), LVMH (China representa el 25-30 % de ventas globales), TotalEnergies, EDF y Sanofi dependen del mercado chino. Un desacople total sería suicida para la economía francesa.
  2. La doctrina de “autonomía estratégica”
    Macron lleva años repitiendo que Europa no puede ser “vasalla” de EE.UU. Reconocer a China como superpotencia es coherente con esa visión: tratar a Pekín como igual, no como enemigo subordinado.
  3. Equilibrio en el Indo-Pacífico
    Francia mantiene territorios soberanos en el Pacífico (Nueva Caledonia, Polinesia Francesa) y bases militares en el Índico (Reunión). Quiere evitar una confrontación directa con China y prefiere diálogo + disuasión antes que alineamiento total con Washington.
  4. Desconfianza hacia Trump 2.0
    La imprevisibilidad de la segunda presidencia Trump (aranceles, amenazas a la OTAN, giro aislacionista) empuja a París a buscar socios alternativos. China, con su peso económico y su rechazo al unilateralismo estadounidense, aparece como contrapeso necesario.

Límites claros: no es amor incondicionalFrancia valora a China como superpotencia, pero pone límites firmes:

  • Condena las violaciones de derechos humanos en Xinjiang y Hong Kong.
  • Defiende la libertad de navegación en el Mar del Sur de China y participa en ejercicios navales con EE.UU., Japón, Australia e India (La Perouse, Pacific Steller).
  • Apoya restricciones europeas a Huawei 5G y vehículos eléctricos chinos subsidiados.
  • Critica el apoyo chino a Rusia en Ucrania (suministro de componentes dual-use).

En resumen: Francia reconoce a China como superpotencia por puro realismo estratégico, pero lo hace desde una posición de “pragmatismo vigilante”: diálogo sí, subordinación no, confrontación total tampoco. Es la eterna “tercera vía” francesa en acción.Mientras EE.UU. y China se miran como rivales existenciales, París se planta en el medio y dice: “Nosotros hablamos con todos… y negociamos con quien haga falta”. Un mensaje que irrita en Washington y genera respeto (y sospecha) en Pekín.¿Está naciendo la Europa “independiente” que Macron sueña… o es solo diplomacia de supervivencia? El tiempo lo dirá. Pero una cosa es segura: Francia ya no se esconde a la hora de llamar a China por su nombre: superpotencia.

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