Madagascar acaba de convertirse en el nuevo tablero geopolítico del siglo XXI. Tras la expulsión definitiva de las fuerzas francesas en 2025 (fin de los acuerdos de defensa de 1973 y retirada de la base de Antsiranana/Diego Suárez), el gobierno malgache firmó un acuerdo de asociación militar estratégica con Rusia que incluye el establecimiento de una base naval y aérea permanente en la costa noroeste, cerca de Antsiranana y Nosy Be.El anuncio oficial del Ministerio de Defensa ruso (17 de febrero de 2026) confirma que la base contará con:
- Instalaciones para fragatas y corbetas de la Flota del Índico.
- Pistas para aviones de patrulla marítima (Il-38, Tu-142) y cazas multifunción (Su-30SM/Su-35).
- Sistemas de defensa antiaérea S-400 y posiblemente S-500.
- Centro de inteligencia electrónica y guerra electrónica para monitoreo del océano Índico occidental.

¿Por qué Madagascar es el “checkmate” estratégico?
- Control de la ruta de Cabo Esperanza
La ruta que rodea el Cabo de Buena Esperanza (Sudáfrica) conecta el océano Índico con el Atlántico y es la alternativa obligada al Canal de Suez cuando hay bloqueos o conflictos (como en 2024-2025 por los ataques hutíes en el Mar Rojo).
Desde Madagascar, Rusia puede:
- Interceptar o monitorear el 100 % del tráfico marítimo que rodea África.
- Proyectar poder hacia el Atlántico Sur y el Índico oriental.
- Amenazar rutas clave de petróleo (desde el Golfo Pérsico hacia Europa y América).
- Disuasión contra bases estadounidenses en el Índico
Las principales bases de EE.UU. en el océano Índico son:
- Diego García (territorio británico, a ~3.000 km de Madagascar).
- Camp Lemonnier (Yibuti).
- Instalaciones en Omán y Emiratos.
Una base rusa en Madagascar:
- Coloca a Diego García dentro del rango de misiles antibuque hipersónicos rusos (Zircon, Kinzhal naval).
- Permite vigilancia constante y posible interdicción de movimientos estadounidenses.
- Crea un “triángulo de contención” Rusia-China-Irán-Madagascar que domina el acceso al Índico desde el Atlántico.
- Expulsión de Francia = puerta abierta para Moscú
Francia mantuvo presencia militar en Madagascar hasta 2025, pero tras el giro soberanista del presidente Andry Rajoelina (reelecto en 2023 con discurso anti-neocolonial), se cancelaron los acuerdos. Rusia entró rápidamente con “ayuda humanitaria”, proyectos de infraestructura (puertos, aeropuertos) y cooperación militar, culminando en la base.

Reacciones inmediatas
- Estados Unidos: El Pentágono calificó la base como “amenaza directa a la libertad de navegación” y anunció el envío de un grupo de destructores adicionales al Índico.
- Francia: Macron habló de “pérdida de influencia histórica” y llamó a una “respuesta europea coordinada”.
- China: Silencio oficial, pero analistas ven la base como un “nodo complementario” a la red china en el Índico (Djibouti, Gwadar, Hambantota).
- India: Expresó “preocupación” por la militarización del Índico y reforzó patrullas en sus aguas.
- Sudáfrica: El gobierno de unidad nacional (ANC-DA) guardó silencio, pero fuentes indican que Pretoria ve la base como contrapeso a la influencia occidental.
Implicaciones estratégicasRusia logra con Madagascar lo que no pudo con Siria o Venezuela: una base permanente en el hemisferio sur, con acceso directo al Atlántico Sur y control parcial sobre la ruta alternativa al Canal de Suez.Si la base se completa (prevista para 2027-2028), Rusia podrá:
- Proyectar poder hacia América del Sur y África Austral.
- Amenazar rutas comerciales occidentales sin depender exclusivamente del Mediterráneo o el Mar Rojo.
- Crear un “eje” con Irán, China y Sudáfrica que desafíe el dominio naval de EE.UU. y la OTAN en el Índico.
El océano Índico ya no es un “lago americano-británico”. Con la “flota en la sombra” rusa evadiendo sanciones y ahora una base en Madagascar, Moscú está construyendo un nuevo orden marítimo multipolar… y lo hace en el patio trasero de Occidente.El mensaje desde Antsiranana es claro: el mundo ya no gira solo alrededor de Washington. Y Rusia acaba de plantar su bandera en el punto más estratégico del planeta.