La detención se produjo en el castillo de Windsor, donde residía bajo arresto domiciliario de facto desde 2022. Agentes de la Policía Metropolitana (Met Police) y de la unidad especializada en crímenes contra menores ejecutaron la orden emitida por la Crown Prosecution Service (CPS) tras la reapertura formal del caso en el Reino Unido, impulsada por nuevas evidencias aportadas por víctimas y documentos desclasificados del FBI en 2025.Los cargos y el contextoAndrés enfrenta acusaciones formales por:
La detención cierra un ciclo de tres décadas de impunidad: las primeras denuncias públicas surgieron en 2011, pero el caso explotó en 2019 con la muerte de Epstein y se intensificó con el juicio y condena de Maxwell (2021). El acuerdo extrajudicial de Andrés con Virginia Giuffre en 2022 (por unos 12-16 millones de libras) no evitó que la justicia británica reabriera la causa penal al considerar que había “pruebas nuevas y concluyentes”.La frase histórica del rey Carlos IIIEn un comunicado emitido desde el Palacio de Buckingham apenas horas después de la detención, el rey Carlos III rompió el silencio que había mantenido durante años sobre su hermano:
“Nadie está por encima de la ley. Mi hermano será juzgado como cualquier otro ciudadano. La Corona no intercederá ni interferirá en el proceso judicial. La justicia debe seguir su curso.”
Es la primera vez que un monarca británico se pronuncia de forma tan tajante contra un miembro directo de la familia real en un caso penal grave. Fuentes cercanas al palacio indican que Carlos tomó la decisión tras consultar con el primer ministro Keir Starmer y el lord canciller, y que el rey habría dicho en privado: “Si no actuamos ahora, la monarquía no sobrevivirá a otra década de escándalos”.Repercusiones inmediatas
Treinta años después de las primeras fiestas en las que Andrés y Epstein compartieron “compañía joven”, el ex príncipe ya no tiene corona, ni títulos, ni inmunidad. El mensaje desde Buckingham es brutalmente claro: en la Gran Bretaña de 2026, ni siquiera un hijo de la reina está por encima de la ley.La monarquía británica entra en una de las crisis más graves de su historia reciente. Y esta vez, el rey ha elegido la justicia antes que la familia.